Tras 32 días, EE.UU. volvió a atacar Irán; Teherán lanzó misiles contra dos bases en Jordania

Los marineros estadounidenses realizan operaciones de vuelo nocturno a bordo del USS George Washington (CVN 73) mientras el buque navega por aguas regionales en apoyo a las operaciones en el Medio Oriente.

Los marineros estadounidenses realizan operaciones de vuelo nocturno a bordo del USS George Washington (CVN 73) mientras el buque navega por aguas regionales en apoyo a las operaciones en el Medio Oriente.

Estados Unidos volvió a atacar territorio iraní después de 32 días sin bombardeos conocidos, al destruir dos lanzadores de la Guardia Revolucionaria en la isla de Larak, ubicada en la entrada del estrecho de Ormuz. Horas después, Irán respondió con misiles balísticos contra las bases de King Hussein y Al Azraq, utilizadas por fuerzas estadounidenses en Jordania, en el primer intercambio directo de ataques entre Washington y Teherán desde finales de julio.

CENTCOM muestra marineros de EE.UU. realizando operaciones de vuelo nocturno en el portaaviones USS George H.W. Bush (CVN 77) durante su tránsito por el Mar Arábigo, con imágenes de personal de cubierta dirigiendo aeronaves en condiciones de baja visibilidad. Créditos: CENTCOM.

El ataque estadounidense se produjo el 30 de agosto. Las fuerzas estadounidenses alcanzaron dos lanzadores iraníes en Larak después de detectar, según su versión, a integrantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica preparando esos sistemas para lanzar cohetes asociados con minas navales hacia el estrecho de Ormuz.

Las autoridades iraníes informaron posteriormente que dos personas murieron como consecuencia del ataque y calificaron la operación estadounidense como una agresión. Washington presentó el bombardeo como una acción destinada a impedir una amenaza contra la navegación en Ormuz, donde las fuerzas estadounidenses mantienen operaciones para reducir el riesgo planteado por las minas navales.

La Guardia Revolucionaria respondió durante la madrugada del 31 de agosto con un ataque contra instalaciones utilizadas por Estados Unidos en Jordania. Teherán identificó como objetivos a las bases de King Hussein y Al Azraq y afirmó haber empleado misiles balísticos en represalia directa por el bombardeo de Larak.

Las Fuerzas Armadas jordanas confirmaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que ingresaron al espacio aéreo del reino. Según Amán, todos fueron destruidos antes de representar una amenaza para la población o las propiedades. Tampoco se reportaron inicialmente daños significativos en las instalaciones utilizadas por las fuerzas estadounidenses.

El último gran ataque estadounidense contra Irán había ocurrido el 29 de julio

La operación sobre Larak puso fin a una pausa iniciada después del 29 de julio, cuando el Comando Central de Estados Unidos realizó una nueva oleada de bombardeos contra decenas de objetivos de la Guardia Revolucionaria en respuesta a un intento iraní de atacar posiciones estadounidenses en Medio Oriente.

CENTCOM informó entonces que sus fuerzas habían alcanzado centros de comando, instalaciones de misiles y drones, posiciones de vigilancia y defensa costera y capacidades marítimas iraníes. Un día antes, según Washington, Irán había lanzado múltiples misiles balísticos contra fuerzas estadounidenses desplegadas en la región, que fueron interceptados antes de alcanzar sus objetivos.

Escenario Mundial informó el 19 de julio que Estados Unidos había reanudado sus bombardeos contra Irán tras un ataque contra fuerzas estadounidenses en Jordania, dentro de una secuencia de operaciones que posteriormente continuó hasta finales de ese mes.

El movimiento del 30 de agosto introduce ahora un nuevo capítulo: Estados Unidos volvió a emplear fuerza directamente sobre territorio iraní después de más de un mes sin ataques conocidos, e Irán respondió nuevamente contra posiciones utilizadas por Washington fuera de su territorio.

Durante las semanas intermedias, el enfrentamiento había mantenido una dimensión militar menor mientras aumentaba el peso de las sanciones estadounidenses, las amenazas iraníes contra la navegación y las negociaciones destinadas a reducir los riesgos sobre el tráfico marítimo. El nuevo intercambio volvió a colocar las operaciones militares directas en el centro de la guerra.

Larak vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro del enfrentamiento

La ubicación de los lanzadores atacados resulta especialmente sensible. Larak se encuentra en la entrada del estrecho de Ormuz, frente a la costa iraní y junto a una de las rutas marítimas más importantes para las exportaciones energéticas de Medio Oriente.

Washington sostiene que las unidades de la Guardia Revolucionaria presentes en la isla estaban preparando sistemas destinados a desplegar nuevas minas en el estrecho. Irán, por su parte, viene reivindicando su capacidad para controlar el tránsito en Ormuz y el 28 de agosto afirmó tener “control total” sobre el paso marítimo, rechazando las declaraciones estadounidenses de que la vía continúa abierta.

El presidente Donald Trump había advertido pocos días antes que cualquier embarcación iraní detectada colocando nuevas minas sería atacada. Desde el comienzo de la guerra, Washington desplegó capacidades navales y aéreas destinadas a escoltar embarcaciones, remover obstáculos y mantener corredores de navegación en un estrecho por donde antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido mundialmente.

La reanudación de los ataques ya tuvo consecuencias sobre los mercados. Los precios internacionales del petróleo subieron nuevamente el lunes, mientras las bolsas del Golfo retrocedieron ante el temor de una nueva escalada alrededor de Ormuz. El tráfico petrolero por el estrecho se recuperó parcialmente respecto de los mínimos registrados durante los primeros meses de la guerra, pero continúa por debajo de los niveles previos al conflicto.

Durante las horas posteriores aparecieron además nuevos incidentes. Irán afirmó haber derribado un MQ-9 Reaper estadounidense sobre el área de Ormuz, mientras Emiratos Árabes Unidos informó la intercepción de un dron iraní que ingresó en su espacio aéreo. Washington no confirmó inmediatamente la versión iraní sobre la pérdida del MQ-9.

Pese al nuevo intercambio, el presidente iraní Masoud Pezeshkian aseguró este lunes que Teherán todavía busca una salida negociada a la guerra y sostuvo que prolongar el enfrentamiento no beneficia a ninguna de las partes. La declaración se produjo después de los ataques sobre Larak y Jordania, mientras Estados Unidos prepara nuevas sanciones económicas contra redes financieras vinculadas con Irán.

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