El despliegue estratégico de fuerzas de Estados Unidos, el Reino Unido y Noruega en la remota isla ártica de Jan Mayen moviliza sistemas de artillería de precisión HIMARS para disputar el control marítimo y denegar el acceso en el Atlántico Norte frente al incremento de la actividad militar de Rusia. En este sentido, esta maniobra trilateral conjunta, ejecutada entre el 26 de agosto y el 4 de septiembre de 2026 bajo el nombre de Operación Atlantic City, forma parte de Arctic Sentry, la actividad de vigilancia mejorada de la OTAN diseñada para consolidar la seguridad y sincronizar las actividades aliadas en el Alto Norte.
Paralelamente, dicha movilización de tropas se desarrolla de forma simultánea con el ejercicio naval Northern Viking 26, lo que permite a las tres naciones maximizar el rendimiento de sus recursos de detección, alerta temprana y vigilancia en todo el teatro de operaciones europeo.
Desde una perspectiva geoestratégica, Jan Mayen es una remota isla volcánica bajo soberanía noruega, ubicada en el Mar de Noruega a unos 1.000 kilómetros (621 millas) de la costa continental, que hoy recobra una importancia geopolítica ante la intensificación de las operaciones navales rusas y el creciente interés comercial y estratégico de China en el Ártico.
En particular, su valor radica en posicionarse estratégicamente al norte del paso Greenland-Iceland-U.K. (GIUK) gap, un corredor marítimo y de comunicaciones vital para asegurar las líneas de suministro entre América del Norte y Europa. Históricamente, durante la Guerra Fría, este estrecho constituyó un punto de estrangulamiento crítico frente a la proyección de la Flota del Norte soviética hacia el océano Atlántico desde sus bases en la península de Kola, una relevancia que actualmente se reactiva ante los nuevos desafíos de seguridad global en la región polar.
En consonancia, el objetivo operacional en Jan Mayen consiste en integrar sensores multinacionales, nodos de mando y control, y capacidades de fuego de largo alcance en una red de ataque conjunta (joint kill web) para la defensa de la Alianza y del territorio continental estadounidense. Para cumplir este propósito, la letalidad en el terreno está liderada por un pelotón del Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad (HIMARS) del Regimiento de Artillería de Campaña 3-197 de la Guardia Nacional del Ejército de New Hampshire de EE. UU. A su vez, el transporte y la inserción rápida de estos equipos y del personal se realizan mediante aeronaves de operaciones especiales MC-130 del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea de EE. UU. y aviones tácticos C-130 de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. en Europa.
Por su parte, el contingente se complementa de forma trilateral con aviones de transporte táctico A400M Atlas del Escuadrón LXX de la Real Fuerza Aérea británica, destacamentos de comandos de los Royal Marines y unidades de la Armada Real de Noruega y de la Guardia del Hogar de Noruega, sumados al soporte de la Sexta Flota de EE. UU. y la Task Force 68.
Además de fortalecer la interoperabilidad aliada en climas extremos, el ejercicio rinde un homenaje histórico, ya que el nombre “Atlantic City” proviene de la estación meteorológica y base de patrullaje que Estados Unidos operó en Nordlaguna durante la Segunda Guerra Mundial para asegurar el control aliado de las rutas del Atlántico Norte. En definitiva, con este despliegue de alta visibilidad, los aliados demuestran tanto su capacidad logística en zonas hostiles como su determinación política para proteger la soberanía de las islas árticas y salvaguardar sus aguas territoriales.
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