La OTAN afirma que triplica a Rusia en buques desplegados mientras Moscú se queda sin presencia naval en el Mediterráneo

El ITS Margottini de la Armada italiana (buque insignia del SNMG2) y el TCG Salihreis de la Armada turca se encontraron con los dos buques japoneses, el JS Kashima y el JS Shimakaze, durante su tránsito por el mar Mediterráneo (foto de la MARCOM de la OTAN)

El ITS Margottini de la Armada italiana (buque insignia del SNMG2) y el TCG Salihreis de la Armada turca se encontraron con los dos buques japoneses, el JS Kashima y el JS Shimakaze, durante su tránsito por el mar Mediterráneo (foto de la MARCOM de la OTAN)

La OTAN estima que los buques aliados y asociados desplegados dentro del área de responsabilidad de su Mando Marítimo superan aproximadamente en una proporción de tres a uno a las unidades rusas, mientras Moscú atraviesa una reducción de su presencia de superficie que ya dejó al mar Mediterráneo sin buques de guerra rusos desplegados por primera vez desde 2013. La situación coincide con otra presión creciente sobre la Armada rusa: parte de sus unidades disponibles están siendo utilizadas para escoltar petroleros vinculados con la denominada “flota en la sombra”, reduciendo los días de navegación y los recursos disponibles para otras misiones militares.

Un buque de guerra ruso es seguido por una unidad de la Real Armada Británica, durante una operación de vigilancia en aguas de Reino Unido. Créditos: Royal Navy.

La proporción de 3:1 fue señalada por un representante de la Alianza al describir el balance de fuerzas observado dentro del espacio cubierto por el Allied Maritime Command (MARCOM). No se trata de una comparación entre el inventario completo de las 32 Armadas de la OTAN y toda la flota rusa, sino de una estimación sobre los buques aliados y rusos presentes y operando en el área marítima bajo seguimiento del mando.

El dato adquiere otra dimensión al cruzarse con la evolución rusa en el Mediterráneo. Moscú llegó a mantener allí durante más de una década una fuerza permanente formada por fragatas, submarinos, buques logísticos y unidades de desembarco. Actualmente, sin embargo, no mantiene grandes buques de guerra desplegados en ese mar, mientras sus unidades de superficie aparecen cada vez con mayor frecuencia cumpliendo tareas de escolta sobre petroleros sancionados en el Báltico, el Canal de la Mancha, el Atlántico y otras rutas europeas.

Rusia dejó el Mediterráneo sin buques de guerra por primera vez desde 2013

La retirada rusa del Mediterráneo no constituye por sí sola una noticia nueva. Escenario Mundial informó el 22 de julio que Rusia se había quedado por primera vez desde 2013 sin buques de guerra desplegados en la región después de la salida de la fragata Admiral Kasatonov y el buque logístico Akademik Pashin a través del estrecho de Gibraltar.

La novedad aparece ahora en la explicación de cómo ese vacío se conecta con los problemas para generar fuerzas en otros escenarios.

Fragata clase Gorshkov, proyecto 22350 «Almirante Kasatonov», ubicada en la Bahía de Kola, Severomorsk.
Foto: A. Guryev,

Un funcionario militar de la OTAN sostuvo que las misiones destinadas a acompañar embarcaciones comerciales rusas están “tensionando” la capacidad de la flota de superficie y consumiendo recursos que podrían destinarse a despliegues tradicionales. El portavoz de MARCOM, teniente comandante estadounidense Tim Pietrack, confirmó además que la Alianza observa una tendencia de buques militares rusos escoltando mercantes alrededor de Europa.

La Alianza detectó ese tipo de movimientos en el Mediterráneo, el Báltico y el mar del Norte, además de tránsitos por el Canal de la Mancha y operaciones alrededor de África.

Cada misión implica asignar un buque de guerra, su tripulación y su logística durante días o semanas a proteger un activo comercial, reduciendo su disponibilidad para patrullas, ejercicios, despliegues de presencia o misiones de combate.

La flota petrolera rusa empieza a consumir recursos de la propia Armada

La denominada flota en la sombra constituye una red de cientos de petroleros utilizados para continuar exportando crudo ruso frente a las sanciones impuestas después de la invasión de Ucrania.

Escenario Mundial reconstruyó en junio cómo funciona esta flota y por qué Europa comenzó a intensificar las medidas contra sus buques. Muchos operan mediante estructuras societarias opacas, cambios frecuentes de pabellón y coberturas de seguros alejadas de los principales mercados occidentales.

Durante 2026, el problema dejó de ser exclusivamente financiero.

La Unión Europea amplió el mandato de EUNAVFOR MED IRINI para permitir inspecciones de determinadas embarcaciones sospechadas de participar en esquemas destinados a evadir sanciones. En agosto, una fuerza europea liderada por Italia abordó en el Mediterráneo al petrolero Toa Payoh, después de otra inspección realizada durante julio.

La reacción rusa frente al plan europeo para detener e inspeccionar buques de la flota en la sombra ya había sido analizada por Escenario Mundial. Moscú calificó esas medidas como una amenaza contra la navegación y advirtió que respondería ante eventuales confiscaciones.

El presidente Vladímir Putin fue todavía más lejos este mes al advertir que Rusia podría comenzar a detener embarcaciones europeas si países occidentales continúan actuando contra mercantes vinculados con Moscú.

Esa disputa ayuda a explicar por qué proteger petroleros comenzó a transformarse en una misión naval.

Fragatas rusas escoltan petroleros mientras la Real Armada británica aumenta un 25% sus operaciones de seguimiento

El fenómeno ya es visible alrededor de Reino Unido.

La Real Armada británica informó que durante los primeros siete meses de 2026 aumentó un 25% sus operaciones destinadas a seguir movimientos rusos en aguas británicas y el Atlántico Norte. Sólo durante julio, buques y aeronaves británicas estuvieron involucrados durante 21 días en misiones de vigilancia.

Uno de los ejemplos señalados oficialmente fue la fragata rusa Neustrashimy, observada repetidamente mientras escoltaba petroleros vinculados con la flota en la sombra a través de corredores comerciales próximos al Reino Unido.

Una fragata de la Real Armada Británica, durante las operaciones de vigilancia marítima de buques y fragatas rusas en aguas británicas y el Atlántico Norte. Créditos: Royal Navy.

Escenario Mundial informó el 10 de agosto sobre el incremento de las operaciones británicas para monitorear buques rusos en el Atlántico Norte y aguas del Reino Unido.

El movimiento genera una ecuación particular: Europa destina patrulleros, fragatas, helicópteros y aeronaves a seguir a los barcos rusos, mientras Rusia debe destinar sus propias unidades militares a proteger a los mercantes que sostienen sus exportaciones petroleras.

Para una Armada que ya enfrenta restricciones de mantenimiento y construcción naval, la misión agrega otra demanda operacional.

Tartus, Ucrania y los estrechos turcos redujeron las opciones de Moscú

La desaparición temporal de la fuerza mediterránea tiene además causas anteriores a la ofensiva occidental contra la flota petrolera.

La caída del gobierno de Bashar al-Assad en Siria durante 2024 modificó el acceso ruso a Tartus, instalación que durante años había funcionado como principal punto de apoyo logístico para sostener una presencia permanente en el Mediterráneo.

Rusia sigue pudiendo utilizar instalaciones y realizar escalas en Siria, pero perdió las condiciones de acceso político y logístico que disfrutaba durante el gobierno de Assad.

A esto se suma la aplicación por parte de Turquía de la Convención de Montreux después del comienzo de la guerra de Ucrania, que restringió el tránsito de buques de guerra pertenecientes a países beligerantes por los estrechos turcos. Esto dificulta utilizar unidades de la Flota del Mar Negro para rotarlas libremente hacia el Mediterráneo.

Finalmente, la campaña ucraniana contra la propia Flota rusa del Mar Negro destruyó o dañó múltiples unidades y obligó a Moscú a desplazar buena parte de sus medios desde Crimea hacia puertos más alejados.

El resultado acumulado es una reducción considerable de las opciones disponibles para sostener simultáneamente fuerzas en el Mediterráneo, el Atlántico, el Báltico y otros escenarios.

La ventaja numérica de la OTAN no elimina la amenaza submarina rusa

El balance de tres buques aliados por cada unidad rusa tampoco significa que la OTAN haya resuelto automáticamente la competencia naval con Moscú.

Rusia continúa manteniendo una de las mayores fuerzas submarinas del mundo y dedica una porción particularmente importante de sus recursos a submarinos nucleares estratégicos, submarinos de ataque y plataformas capaces de emplear misiles de crucero.

Una evaluación independiente publicada en agosto contabiliza 57 submarinos de combate dentro de la estructura rusa, de los cuales 36 fueron considerados potencialmente desplegables según información pública disponible. La cifra es analítica y no representa una evaluación oficial de inteligencia de la OTAN.

Por eso, la ventaja de superficie aliada no elimina la necesidad de mantener fuerzas antisubmarinas en el Atlántico Norte, el Ártico y los accesos alrededor de la península de Kola, donde se encuentra buena parte de la disuasión nuclear rusa.

La señal más significativa aparece en otro plano. Durante años, Moscú buscó utilizar una presencia naval permanente en el Mediterráneo como símbolo de su regreso como potencia capaz de mantener fuerzas militares fuera de sus aguas inmediatas. Hoy, esa presencia desapareció mientras parte de los buques disponibles debe dedicarse a acompañar petroleros sancionados alrededor de Europa.

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