Corea del Norte amplió su despliegue en Rusia contra Ucrania. Una nueva oleada de aproximadamente 8.500 soldados norcoreanos se encuentra desplegada en territorio ruso e incluye, según la Inteligencia de Defensa de Ucrania, alrededor de 400 operadores de drones, además de ingenieros y especialistas en desminado. El despliegue amplía el papel de Pyongyang en la guerra y suma capacidades que podrían ser utilizadas para reconocimiento y ataques contra objetivos dentro del territorio ucraniano.
En este sentido, la información fue difundida por el general de división Vadym Skibitskiy, subdirector de la Inteligencia de Defensa ucraniana, quien señaló que buena parte de las tropas norcoreanas se encuentra en la región rusa de Kursk. Según su evaluación, unos 1.000 efectivos cumplen tareas de ingeniería y desminado, mientras que los operadores de drones podrían emplear sus sistemas tanto para obtener información sobre posiciones ucranianas como para realizar ataques. Kiev sostiene que estos contingentes no necesariamente serán enviados a combatir directamente en territorio ucraniano, sino que podrían reforzar posiciones de retaguardia rusas y liberar tropas de Moscú para las operaciones ofensivas.
La guerra revela los problemas de Ucrania para interceptar los misiles balísticos norcoreanos
El pasado 5 de agosto, Reuters informó, a partir de declaraciones del funcionario de inteligencia militar ucraniano Andriy Chernyak, que una unidad norcoreana de unos 90 militares estaba siendo desplegada en la región de Vorónezh para operar misiles balísticos. Según la información proporcionada por Kiev, el dispositivo podría estar compuesto por seis lanzadores y hasta 120 misiles KN-23/KN-24. Reuters señaló además que Corea del Norte ya habría entregado alrededor de 150 de estos misiles desde finales de 2023, aunque las cifras proceden de evaluaciones ucranianas y no han sido confirmadas de forma independiente.
Los KN-23 y KN-24 son misiles balísticos de fabricación norcoreana similares en concepto a los sistemas de corto alcance desarrollados por Rusia, y constituyen un desafío para las defensas antimisiles de Ucrania. El mismo 5 de agosto, las fuerzas ucranianas no habían logrado interceptar ninguno de los 28 misiles lanzados durante una ofensiva nocturna. Días después, un ataque ruso sobre Kyiv y sus alrededores dejó 17 muertos y más de 40 heridos, mientras el presidente Volodímir Zelenski reclamaba nuevamente mayores suministros de sistemas Patriot.
Corea del Norte reconoció oficialmente en abril de 2025, por primera vez, que había enviado tropas a Rusia y afirmó que sus soldados habían participado en las operaciones para recuperar la región de Kursk de manos ucranianas. Reuters informó entonces que el contingente había rondado los 14.000 efectivos, mientras que evaluaciones occidentales y ucranianas señalaban que el despliegue había sufrido importantes bajas.
La relación entre Corea del Norte y Rusia evolucionó de suministro a tecnología
Desde entonces, la relación evolucionó desde el suministro de municiones y misiles hacia una cooperación que incorpora personal especializado y experiencia operacional. Según Skibitskiy, Corea del Norte estaría utilizando el conflicto para obtener experiencia directa en una guerra caracterizada por el empleo masivo de drones y misiles, mientras Rusia le proporcionaría equipamiento militar y conocimientos técnicos.
La inteligencia ucraniana sostiene que, como contraprestación por tropas y armamento, Corea del Norte habría recibido un sistema de defensa aérea Pantsir y estaría interesado en obtener sistemas S-400. Estas afirmaciones todavía no fueron confirmadas públicamente por Moscú o Pyongyang, por lo que deben ser consideradas como evaluaciones de la inteligencia ucraniana.
La posibilidad de una nueva ampliación del contingente también está en disputa. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski había advertido durante agosto que Rusia podría recibir entre 30.000 y 50.000 soldados norcoreanos. Sin embargo, el 19 de agosto Kim Yo Jong rechazó esa posibilidad y calificó las versiones sobre un nuevo despliegue masivo como un escenario “infundado”. Reuters confirmó que Pyongyang reconoce los despliegues anteriores y continúa profundizando su relación estratégica con Moscú, pero no existe confirmación independiente de que vaya a enviar 50.000 nuevos soldados.
La evolución del vínculo ruso-norcoreano revela así una transformación que excede el simple intercambio de municiones. Moscú obtiene soldados, especialistas, misiles y experiencia militar externa en un momento de elevada presión sobre sus recursos; Pyongyang, por su parte, consigue experiencia de combate real y profundiza su acceso a tecnología y cooperación militar rusa. La incorporación de operadores de drones y unidades especializadas en misiles sugiere que la participación norcoreana en la guerra está pasando de un papel principalmente terrestre a uno cada vez más diversificado y tecnológicamente relevante.
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