Rusia acelera su producción de misiles: fabricó 65 Iskander-M en julio y ya superaría sus metas anuales

Un militar ruso prepara un misil balístico Iskander-M para su lanzamiento durante un ejercicio militar. Créditos: Ministerio de Defensa de Rusia.

Un militar ruso prepara un misil balístico Iskander-M para su lanzamiento durante un ejercicio militar. Créditos: Ministerio de Defensa de Rusia.

Rusia aceleró su producción de misiles balísticos y de crucero, en un momento en que Moscú intensifica sus ataques contra Ucrania. Según el jefe adjunto de la inteligencia militar ucraniana, el general de división Vadym Skibitskyi, la industria rusa fabricó 65 misiles Iskander-M durante julio, mientras que la producción de otros sistemas, como los Zircon y Oniks, ya habría alcanzado sus objetivos anuales para 2026. Skibitskyi sostuvo además que Rusia está superando entre un 10% y un 20% sus metas de producción de misiles previstas para este año.

Lanzamiento de prueba de un misil Kalibr ruso. Foto del Ministerio de Defensa ruso.

El dato adquiere relevancia porque el Iskander-M constituye uno de los principales sistemas balísticos utilizados por Rusia contra territorio ucraniano. Las estimaciones de la inteligencia ucraniana situaban la capacidad rusa de producción en torno a 50-60 unidades mensuales, por lo que las 65 unidades atribuidas a julio representan un incremento respecto de esos niveles. 

Aceleración industrial y el aumento sostenido del uso de misiles

En paralelo, la aceleración industrial coincide con un aumento del empleo de misiles. El Institute for the Study of War (ISW) estimó que las fuerzas rusas lanzaron al menos 376 misiles contra Ucrania durante julio, el mayor volumen mensual registrado desde el inicio de la campaña de ataques masivos con misiles y drones. Entre ellos hubo más de 120 misiles balísticos, incluyendo Iskander-M y otros sistemas. Los analistas señalaron que Moscú probablemente recurrió tanto a nuevos ejemplares como a sus reservas para sostener la intensidad de los ataques.

El humo se eleva sobre la ciudad tras un ataque con misiles y drones rusos, en el marco de la ofensiva de Rusia contra Ucrania, en Kiev (Ucrania), el 2 de julio de 2026. Créditos: Viacheslav Ratynskyi vía Reuters.

La presión sobre las defensas ucranianas es significativa en el caso de los misiles balísticos, que son más difíciles de interceptar que muchos drones y misiles de crucero. El 31 de julio, Rusia lanzó contra Kiev y sus alrededores un ataque compuesto por 35 misiles y 185 drones, de los cuales 27 eran balísticos. El presidente ucraniano Volodímir Zelenskiy afirmó entonces que solo uno de esos misiles balísticos había sido interceptado, en un contexto marcado por la escasez de interceptores Patriot.

El incremento de la producción también alcanza a otros sistemas.

De acuerdo con Skibitskyi, Rusia habría cumplido durante los primeros siete meses del año sus objetivos anuales de fabricación de Zircon y Oniks, dos misiles utilizados en ataques contra Ucrania. La afirmación refleja la presión que Moscú está ejerciendo sobre su complejo militar-industrial para mantener un flujo constante de armamento pese al elevado consumo registrado durante los últimos meses.

Rusia tiene sistemas como el A-235 Nudol y el S-500 Prometey, que integrados en una red multicapa de defensa balística, podrían interceptar una proporción significativa de misiles lanzados por el Royal Navy y por las fuerzas estratégicas francesas. Zona Militar

La tendencia, sin embargo, resulta clara: Rusia está intentando sostener una capacidad de ataque basada en grandes volúmenes de misiles mientras desarrolla herramientas tecnológicas para reducir sus vulnerabilidades estratégicas. Si Moscú consigue mantener el ritmo de producción señalado por Kiev, el equilibrio entre el consumo de misiles, las reservas disponibles y la capacidad de fabricación será uno de los factores determinantes de la evolución de la guerra durante los próximos meses.

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