EE.UU. deja temporalmente al Pacífico occidental sin un portaaviones desplegado mientras China aumenta su actividad naval

El USS George Washington transita por el estrecho de Luzón para llevar a cabo operaciones en el Mar de China Meridional. Crédito: página de la 7ª Flota X

Estados Unidos está retirando del Pacífico occidental al USS George Washington (CVN-73), su portaaviones desplegado permanentemente en Japón, mientras China incrementa su actividad naval y aérea alrededor de algunos de los principales puntos de tensión del Indo-Pacífico. El grupo de ataque estadounidense atravesó el estrecho de Malaca y entró en el mar de Andamán durante su navegación hacia el oeste, en medio de la necesidad de relevar al USS Abraham Lincoln (CVN-72), desplegado desde hace meses en Medio Oriente por la guerra con Irán. El movimiento abre temporalmente una brecha visible en la presencia aeronaval estadounidense en una región que Washington identifica desde hace años como su principal escenario de competencia estratégica con Beijing.

El portaaviones nuclear USS George Washington. Créditos: CNN

Escenario Mundial informó el 14 de agosto que el USS George Washington abandonaba el Pacífico para dirigirse hacia Medio Oriente. USNI News confirmó posteriormente que el portaaviones, acompañado por el crucero USS Robert Smalls (CG-62) y el destructor USS Shoup (DDG-86), cruzó hacia el oeste el estrecho de Singapur y posteriormente el de Malaca. El USS George Washington había partido de Yokosuka en mayo para realizar su primera patrulla de 2026 y hasta hace pocas semanas operaba precisamente en el Mar de China Meridional.

El cambio es particularmente significativo porque el George Washington no es simplemente otro portaaviones estadounidense en rotación. La propia Flota del Pacífico lo define como el portaaviones adelantado de Estados Unidos en la región y uno de los símbolos de su compromiso con el Indo-Pacífico. Su base permanente se encuentra en Yokosuka, Japón, y el buque opera con el Carrier Air Wing 5 y unidades de superficie especialmente organizadas para responder con rapidez ante una crisis en Asia oriental.

El USS George Washington estaba operando frente a China apenas semanas atrás

La relevancia del movimiento queda todavía más clara al observar dónde se encontraba el portaaviones antes de iniciar su tránsito hacia el oeste. El 23 de julio, la Armada estadounidense confirmó que el George Washington realizaba operaciones aéreas en el Mar de China Meridional, una zona donde Washington mantiene disputas recurrentes con Beijing por libertad de navegación, reclamos territoriales y apoyo a Filipinas.

Escenario Mundial había seguido su despliegue en la región cuando la formación estadounidense comenzó a operar cerca de Filipinas después de nuevos incidentes entre fuerzas filipinas y chinas. La presencia de un Carrier Strike Group permitía a Washington combinar cazas embarcados, radares, destructores Aegis, guerra antisubmarina y capacidad de ataque de largo alcance en uno de los espacios marítimos más disputados de Asia.

El portaviones USS George Washington / Créditos: archivo

China reaccionó posteriormente con nuevas patrullas y ejercicios alrededor del Bajo de Masinloc o Scarborough Shoal. Como analizó Escenario Mundial esta semana, Beijing viene combinando actividad de superficie, vigilancia aérea, relevamientos submarinos y despliegues alrededor de distintos pasos estratégicos de la Primera Cadena de Islas.

La salida del George Washington no significa que China haya provocado el movimiento ni existe evidencia de que Beijing esté preparando una acción militar inmediata para aprovecharlo. La implicancia es otra: Estados Unidos debe retirar de su principal teatro de competencia con China una de sus herramientas militares más visibles para sostener un conflicto abierto en otro extremo de Asia.

China aumenta sus movimientos alrededor de Taiwán, Japón y Filipinas

El momento coincide con una actividad particularmente intensa de las fuerzas chinas. Durante los últimos meses, Japón registró repetidamente destructores, fragatas, buques de inteligencia y aeronaves de vigilancia del Ejército Popular de Liberación operando alrededor de su territorio. El 12 de agosto, mientras el George Washington avanzaba hacia Malaca, un avión chino de inteligencia electrónica Y-9 operó al sudoeste de Japón, provocando el despegue de cazas japoneses para seguir su actividad.

Al mismo tiempo, una fragata china realizó esta semana maniobras junto a una unidad de la Armada de Indonesia al este de Taiwán, un área particularmente sensible por encontrarse detrás de la isla respecto de la costa continental china. El ejercicio incluyó comunicaciones navales, navegación en formación y procedimientos de reabastecimiento.

Buques de guerra chinos y rusos navegan en formación hacia la zona marítima designada durante la fase marítima del ejercicio “Mar Conjunto-2026” entre China y Rusia, el 10 de julio de 2026. El ejercicio “Mar Conjunto-2026” concluyó el lunes en un puerto militar de Qingdao, en la provincia de Shandong, al este de China, tras la finalización de todas las misiones previstas. Iniciado el 6 de julio, “Mar Conjunto-2026” es el duodécimo ejercicio de la serie, que se remonta a 2012. (Xinhua/Li Jie).

A esto se suma el incremento de la cooperación naval entre China y Rusia. Durante julio, ambos países desplegaron unidades a través de corredores próximos a Okinawa y Miyako después de realizar Joint Sea-2026, mientras Moscú mantiene actualmente importantes ejercicios de su Flota del Pacífico con 13.000 efectivos, 60 buques de superficie, submarinos y unidades auxiliares y unas 30 aeronaves y sistemas no tripulados.

El escenario obliga a Japón, Filipinas, Corea del Sur y Australia a asumir una parte creciente de la vigilancia regional mientras Washington redistribuye medios. Estados Unidos conserva en Japón una importante estructura de destructores, submarinos, aviación y Marines: el Destroyer Squadron 15, por ejemplo, mantiene nueve destructores adelantados en la región. Por eso sería incorrecto afirmar que el Indo-Pacífico queda militarmente desprotegido simplemente por la salida del portaaviones.

Medio Oriente vuelve a absorber fuerzas concebidas para competir con China

El problema para Washington es la acumulación de demandas. El USS Abraham Lincoln lleva más de 240 días consecutivos en el mar y permanece en el Mar Arábigo desde enero. Su regreso estaba inicialmente previsto para mayo, pero fue postergado a raíz de la guerra con Irán. En la misma zona opera además el USS George H.W. Bush (CVN-77), un grupo anfibio encabezado por el USS Boxer y varios destructores independientes.

Escenario Mundial ya había advertido en julio que más de 20 buques estadounidenses se encontraban concentrados en Medio Oriente, obligando al Pentágono a equilibrar el conflicto con Irán con sus compromisos en Europa y Asia.

El Marinero de Aviación de la Marina de los EE. UU., Roberto Rodríguez, de tercera clase, camina por la cubierta de vuelo del portaaviones de clase Nimitz USS Theodore Roosevelt (CVN 71) durante el Ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC), el 10 de julio de 2026. (Foto de la Marina de los EE. UU. por el Especialista en Comunicación de Masas, Marinero Tyler Harstad)

El USS Theodore Roosevelt (CVN-71) aparece como una de las opciones disponibles para recuperar presencia de portaaviones en el Pacífico. Sin embargo, al 10 de agosto se encontraba nuevamente en San Diego, después de haber participado durante julio en RIMPAC 2026 en Hawái. USNI News indicó además que su grupo de ataque se encuentra preparando un futuro despliegue, sin que exista hasta el momento una confirmación pública de que vaya a reemplazar inmediatamente al George Washington en el Pacífico occidental.

Ahí reside la principal implicancia mirando a China. Washington lleva años reorganizando doctrina, bases, alianzas y adquisiciones bajo la premisa de que el Indo-Pacífico constituye el escenario prioritario para enfrentar el crecimiento militar chino, pero una guerra prolongada en Medio Oriente vuelve a demostrar que esa prioridad compite con crisis simultáneas capaces de absorber rápidamente portaaviones, destructores, sistemas antiaéreos y municiones.

La salida del USS George Washington no altera por sí sola el equilibrio militar del Pacífico ni entrega una ventaja inmediata a Beijing. Sí produce, en cambio, una fotografía estratégica difícil de ignorar: el portaaviones que Estados Unidos mantiene en Japón para responder rápidamente a una crisis regional navega ahora hacia el oeste, mientras la Armada china continúa ampliando su presencia alrededor de Taiwán, Filipinas y Japón. Para Washington, el desafío ya no consiste únicamente en disponer de fuerzas suficientes para competir con China, sino en evitar que otras guerras terminen utilizando precisamente las fuerzas que había reservado para hacerlo.

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