El SH-15 y el triángulo China-Pakistán-India: artillería, dependencia y disuasión

SH-15 Ejército de Pakistán. Crédito: archivo

SH-15 Ejército de Pakistán. Crédito: archivo

Durante la primera semana de agosto, el despliegue de 250 obuses SH-15 a lo largo de la frontera oriental con India despertó las alarmas de cadenas de noticias. Este despliegue coincidió con una ceremonia en el cuartel general pakistaní por el 99.° aniversario de fundación del Ejército Popular de Liberación (PLA) chino. En ese sentido, el encuentro contó con la presencia del embajador chino Jiang Zaidong y del agregado de defensa Wang Zhong, junto a oficiales de las tres fuerzas armadas pakistaníes.

El Ejército de Pakistán despliega obuses chinos SH-15 frente a India. Créditos: Defence Security Asia.

Según la ficha técnica, el cañón desplegado pesa 25 toneladas, cuenta con un diámetro longitudinal de 155 mm/52 y puede alcanzar una velocidad de 90 km/h. En efecto, es un sistema pesado que fue transportado por un camión 6×6. Adicionalmente, este armamento corresponde al mismo sistema que China usa internamente bajo el nombre PCL-181, pero con un nuevo nombre y vendido al exterior. Por otra parte, este arsenal muestra la escala del contrato de importación de armamento. Debido a que, en 2019, Pakistán ordenó 236 unidades mediante un contrato firmado. Sin embargo, Pakistán planea adquirir más de 500 obuses SH-15, y ya se han introducido más de 200 en su ejército.

La compra de armamento chino por parte de Pakistán no es un hecho aislado, sino la muestra de la creciente dependencia militar que este ha adquirido. En efecto, un estudio realizado por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo afirma que “Pakistan emerges as Beijing’s premier arms client, absorbing 61 per cent of China’s total weapons exports despite the latter supplying 47 states worldwide”. Asimismo, el reporte precisa que “Islamabad now sources approximately 80 percent of its hardware from China”. De la misma manera, la nota periodística termina resaltando que las importaciones de armas de Pakistán se dispararon un 66 % entre 2016-20 y 2021-25. En ese sentido, existe muestra empírica de que el armamento pakistaní no solo encuentra un cuasi monopolio en China, sino que este aprovisionamiento tiene una tendencia al aumento.

El despliegue del SH-15 ha visibilizado que la narrativa de autosuficiencia que viene sosteniendo Pakistán es una fachada. En el discurso oficial se construye una lógica de soberanía que radica en la capacidad de terminar el ensamblaje de armamento en su territorio. Sin embargo, este proceso en realidad es tercerizado. De hecho, “Pakistan has also received technology transfer (ToT) from Beijing”. Es decir, las fábricas no funcionan de forma autónoma, sino que importan la lógica de diseño, la ingeniería, la tecnología intermedia, la munición especializada y el mantenimiento de proveedores chinos. En este caso, cuando Pakistán firmó el contrato de 2019 con NORINCO, no compró simplemente 236 cañones ya fabricados. El acuerdo incluyó una cláusula de ToT que le da a Pakistán la capacidad de producir munición asociada en territorio pakistaní.

Sistemas de artillería autopropulsada SH-15, de origen chino, desplegado por Pakistán. Créditos: Archivo.

Por otra parte, la noticia no solo refuerza una dependencia que resulta clave frente al eje India-China, sino que muestra cómo Pakistán estaría siendo una vitrina para ensayar armamento. El subjefe del Ejército indio afirmó que China usó el conflicto de mayo como un “laboratorio en vivo” para probar distintos sistemas de armas. No obstante, aunque fuentes de la India pueden estar sesgadas, la academia también afirma que Pakistán estaría funcionando como terreno de prueba del complejo militar-industrial chino. En efecto, Ghulam Ali concluyó en su investigación que “Pakistán proved itself as a marketer and testing ground of Chinese weapons”. Asimismo, la crisis India-Pakistán del año pasado refuerza el argumento. Durante el enfrentamiento se usó el misil aire-aire PL-15, un armamento no usado antes y perteneciente al sistema de armas chino de última generación. De esta manera, las tensiones entre India y China son un campo potencial de testeo y reconfiguran la geopolítica de la región.

Ahora bien, la dependencia que Pakistán está consolidando respecto a China le da al gigante asiático una ventaja estratégica frente a la India. Desde un enfoque estructuralista, mantener a Pakistán armado mantendría a la India constantemente en guardia para salvaguardar la seguridad de su frontera occidental. Esto es clave debido a la vulnerabilidad que India tiene por su situación geográfica, ya que el país mantiene disputas territoriales con ambos países. Por lo que el aumento de tensiones con China supone que India redoble el esfuerzo y presupuesto para la defensa. Asimismo, en caso de una crisis que involucre a los tres actores, obligaría a India a dividir su atención estratégica. De esta manera, el margen de maniobra de Bharat se ve considerablemente reducido respecto a la constante beligerancia de ambos frentes.

Frente a ello, India ha desarrollado una respuesta dual que engloba el discurso político de las autoridades y las acciones reales frente al despliegue de armamento chino en Pakistán. La respuesta formal vino del vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de India, Randhir Jaiswal, en la conferencia de prensa semanal del Ministerio. Sus declaraciones engloban la posición de India por reafirmar la realización de esfuerzos para salvaguardar su seguridad nacional. Asimismo, India se ratifica como plenamente preparada para defenderse, invocando la Operación Sindoor como prueba de esa determinación. En paralelo, India avanza con su propio programa de artillería llamado Field Artillery Rationalisation Plan. De esta maenra, India combina la construcción de una narrativa que busca cuestionar la legitimidad en Cachemira y, además, diversifica sus fuentes para desarrollar industria de armamento.

En conclusión, la dependencia que Pakistán está consolidando respecto al armamento chino resuena como un caso de análisis geopolítico en la región. Cuando pensamos en el eje China-India y la importancia estratégica de consolidar su legitimidad entre sus vecinos, el armamento de Pakistán con base en artillería china guarda mayor complejidad. De esta forma, China no necesita coerción directa para, eventualmente, ejercer mayor presión sobre India que proteja su posición en el sur de Asia. En este contexto, se puede encontrar que China está construyendo vínculos con Pakistán —desde la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a través del CPEC, hasta la transferencia tecnológica— como patrón continuo que devela la importancia que este tiene para su posición en la región a largo plazo.

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