Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, busca estabilizar la relación con su par chino, Xi Jinping, mientras agencias de Estados Unidos profundizan, silenciosamente, el desacople tecnológico con China. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que dirige Brendan Carr, aliado de Trump, tiene un rol central en este proceso de desacople tecnológico con China.
En los últimos meses, Carr ha impulsado medidas para reprimir y limitar potenciales riesgos a las cadenas de suministro estadounidenses. En este sentido, por ejemplo, la agencia de Estados Unidos ha prohibido la importación de nuevos modelos de drones, enrutadores y robots, procedentes de China. En paralelo, según se conoció, la Comisión Federal de Comunicaciones también habría impedido que los laboratorios chinos prueben diversos dispositivos electrónicos, como teléfonos, computadoras y cámaras, para su uso en Estados Unidos.
Actualmente, además, se estaría elaborando una prohibición para las importaciones estadounidenses de componentes chinos para centros de datos. Según informaron diversos medios, el objetivo es proteger la infraestructura estadounidense nacional, sustentada frente al auge de la inteligencia artificial (IA). De este modo, las agencias estadounidenses profundizan silenciosamente el desacople tecnológico con China y buscan reducir la dependencia estratégica de EE.UU. frente a Pekín.
El objetivo es limitar la participación china de las cadenas de suministro tecnológico de Estados Unidos e impulsar la fabricación y producción nacional, para así reducir la dependencia estratégica que Estados Unidos mantiene con China, a día de hoy. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump busca hacerlo sin enfrentarse a Pekín ni tensionar el vínculo con Xi Jinping. De hecho, cabe resaltar que, Trump se reunirá con su par chino en septiembre, donde se espera que ambos líderes aborden la manera de estabilizar la relación bilateral, tras la guerra arancelaria y comercial entre ambas Naciones del año pasado.
No obstante, China se ha opuesto y rechaza las recientes medidas mencionadas de la FCC y sostiene que representan un trato discriminatorio hacia las empresas y compañías chinas, y podrían alterar sustancialmente las cadenas de suministro globales. Sin embargo, previo a este tipo de cumbres y encuentros, Trump –que busca estabilizar la relación con Xi– no quiere enfrentarse a Pekín por esta cuestión y busca reducir, al máximo posible, cualquier tipo de tensión.
De hecho, desde la guerra arancelaria del año pasado, Trump ha tomado medidas orientadas a reducir la tensión con Pekín y así, por ejemplo, ha flexibilizado las restricciones a la exportación de chips de IA avanzados a China. En este sentido, desde el gobierno estadounidense, ahora señalan que las recientes medidas de la FCC no están dirigidas contra ningún país en particular sino que más bien están diseñadas y orientadas a promover e impulsar la reindustrialización estadounidense, centrándose en contrarrestar la dependencia industrial extranjera de Estados Unidos.
El rol de la FCC
Diversos funcionarios y analistas políticos consideran que la FCC de Brendan Carr se consolidó como la “punta de lanza” de la política económica de Washington hacia China, bajo la segunda administración republicana de Donald Trump. La Comisión Federal de Comunicaciones ha logrado consolidarse como la herramienta y vehículo principal del gobierno republicano frente a la competencia tecnológica con China.
Algunos analistas consideran que ello es así porque la agencia estadounidense es un organismo discreto para lograr que se aprueben medidas que profundizan silenciosamente el desacople tecnológico con China, sin socavar la relación bilateral ni el vínculo con Xi Jinping. Ello ha sido posible como resultado de una estrategia y un enfoque silencioso y discreto, que no nombra ni menciona directamente a China en sus resoluciones y políticas, sino que incluye tecnologías específicas. Además, el otorgamiento de exenciones a empresas ajenas a China contribuye en ello.
La FCC ha logrado, de esta manera, iniciar un proceso de transición gradual hacia proveedores extranjeros no chinos e impulsar la reindustrialización estadounidense, a fin de reducir la dependencia estratégica de Estados Unidos frente a las cadenas de suministros tecnológicas chinas, con foco en la seguridad nacional. Sin embargo, mientras se busca profundizar el desacople tecnológico con China, Trump aún busca estabilizar su relación con Xi y aboga por el equilibrio de poderes frente al orden actual, mientras, en paralelo, ya se prepara para la cumbre con su par chino, programada para septiembre.
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