La Real Armada Británica incrementó un 25% sus operaciones para seguir buques rusos en aguas británicas y el Atlántico Norte, ante el aumento de la actividad rusa. Según informó la propia Fuerza, Reino Unido habría intensificado la vigilancia marítima frente al aumento de la actividad rusa en sus aguas jurisdiccionales. En esta línea, los buques de guerra y helicópteros de la Real Armada Británica pasaron 21 días desplegados en operaciones de vigilancia de la actividad rusa en aguas del Reino Unido y el Atlántico Norte. Lo que supone un incremento del 25% respecto al año anterior.
Según la información oficial, habrían sido desplegados los buques HMS Somerset, HMS Tyne, HMS Mersey y HMS Severn, junto con helicópteros Wildcat del Escuadrón Aéreo Naval 815 y aviones Merlin de caza submarinos, para informar y seguir los movimientos de los buques de guerra y submarinos rusos durante todo el mes de julio. Según las estimaciones realizadas por la Fuerza británica, las operaciones para monitorear la actividad rusa en aguas británicas y el Atlántico Norte aumentaron un 25% durante los siete meses del 2026, en comparación con el año anterior.
En el mes de junio, el Reino Unido interceptó al buque cisterna de la flota encubierta Smyrtos en el Canal de la Mancha. Según cifras oficiales, en 2025, los ingresos de Rusia en aguas británicas y espacios circundantes por petróleo y gas habían registrado una caída del 24% interanual. La desarticulación de la flota encubierta rusa influye, directamente, en la guerra ruso-ucraniana, que tiene lugar desde febrero de 2022, ya que afecta los recursos que sustentan la agresión rusa y reduce, en este sentido, la capacidad de amenaza de Rusia para Europa y la región.
No obstante, en los últimos meses, la actividad rusa en torno a las aguas británicas habría vuelto a presentar un incremento, que ya busca ser neutralizado por la Real Armada Británica. De hecho, el 20 de julio, la fragata rusa Neustrashimy realizó disparos de artillería y abrió fuego real frente a la costa de Plymouth, en Reino Unido. Como se precisó, el despliegue del Kremlin obligó a la Real Armada Británica y la Real Fuerza Aérea a activar un operativo de vigilancia, que incluyó cazas Eurofighter Typhoon y buques de patrulla, para monitorear cada movimiento del navío ruso.
En este sentido, el HMS Tyne fue central para la vigilancia y el monitoreo de la actividad rusa en aguas británicas. Por su parte, la fragata HMS Somerset monitoreo la actividad de superficie y submarina rusa en el Atlántico Norte, contribuyendo significativamente a consolidar la estrategia de disuasión nuclear británica y controlar la posible actividad submarina en la zona. Su despliegue de cuatro meses finalizó el pasado viernes, después de navegar más de 26.500 millas naúticas, a través del Atlántico Norte.
En paralelo, el HMS Severn habría sido activado dos veces, en el mes de julio, para monitorear buques de guerra rusos, y habría sido enviado en una misión de tres días para interceptar y seguir al Neustrashimy, asumiendo las tareas de monitoreo y vigilancia del HMS Mersey en el Mar del Norte. De hecho, este mantuvo la vigilancia mientras la fragata rusa escoltaba al petrolero de la flota de seguimiento MV Vulkan desde el Báltico. De este modo, la Real Armada Británica intensificó la vigilancia y el monitoreo marítimo en aguas propias y el Atlántico Norte, con un aumento del 25% de sus operaciones en los siete meses del año, frente al incremento de la actividad rusa en la región.
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