La milla 201 y Malvinas: cómo se cruzan la pesca ilegal, las licencias británicas y el control del Atlántico Sur

Buque pescando en el Atlántico Sudoccidental

Buque pescando en el Atlántico Sudoccidental. Créditos: Pescare.

La milla 201 y la explotación pesquera desregulada en el Atlántico Sur se vinculan y cruzan estrechamente con la cuestión Malvinas, las licencias británicas y el control del Atlántico Sur, si es que alguien puede tener completa y totalmente el control de este espacio marítimo rico en recursos e geopolíticamente relevante. La administración británica de las Islas Malvinas, cuya soberanía es reclamada por la República Argentina, otorga licencias para la pesca en aguas que Argentina considera parte de su jurisdicción. De este modo, la pesca ilegal, las licencias británicas y el control del Atlántico Sur forman parte de una misma discusión: la milla 201 y las Malvinas. 

Un buque practicando pesca ilegal en Malvinas, bajo licencia británica. Créditos: Tiempo Argentino.

La pesca ilegal forma parte de esta discusión y enlaza, directamente, ambos fenómenos. Por un lado, con la flota extranjera de la milla 201, límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), y por otra, con las licencias británicas de explotación en torno a Malvinas. Estos dos fenómenos resultan, por ende, dos expresiones de una misma problemática: la pesca ilegal en el Atlántico Sur. En la milla 201 se concentra una enorme y significativa cantidad de buques extranjeros pesqueros, que pescan ilegalmente en el límite de la Zona Económica Exclusiva de la Argentina e incluso, en muchas ocasiones, incursionan en aguas nacionales bajo prácticas de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Entre ellos, se destacan, principalmente, buques chinos, taiwaneses, coreanos, españoles y portugueses, entre otros. 

En paralelo, está Malvinas, donde el Reino Unido –quien administra el territorio–, otorga licencias de pesca y explotación a buques extranjeros, conformando la Zona de Conservación de las Islas Malvinas, un espacio pesquero establecido unilateralmente por Reino Unido alrededor del archipiélago. Desde la perspectiva argentina, las licencias son ilegítimas, en tanto permiten la explotación de recursos naturales en un territorio cuya soberanía está en disputa, incumpliendo la Resolución 31/1949 de Naciones Unidas.

De hecho, la Argentina no reconoce al Reino Unido facultades para establecer unilateralmente zonas de conservación, regular actividades de pesca o ejercer jurisdicción sobre los espacios marítimos circundantes a las islas, como se precisó. La presencia de empresas explotadoras de petróleo y pesca en Malvinas y sus espacios circundantes también forma parte de la discusión sobre la pesca ilegal. Lo que más se destaca, de hecho, son las licencias de largo plazo para la explotación de calamar Illex argentinus y el Doryteuthis gahi, conocido localmente como calamar Loligo. 

Buques pesqueros vistos desde el cielo del Océano Atlántico Sur, la noche del 20 de marzo de 2023. Créditos: Valentina Fusco.

El punto es que el recurso pesquero no distingue entre fronteras políticas y territoriales. En este sentido, el calamar –que es la principal especie capturada por las flotas extranjeras en la milla 201 y Malvinas– migra de la Zona Económica Exclusiva Argentina, donde se origina, y se desplazan hacia alta mar llegando hasta las aguas alrededor de las islas. La mirada es integral y completa, no basta con mirar la milla 201 y la ZEEA, por un lado, y las islas, por otro. Se trata de un ecosistema completo del Atlántico Sudoccidental que forma parte de la misma problemática, que es la pesca INDNR. 

La diferencia es que en las Islas Malvinas, los buques extranjeros cuentan con licencias pesqueras otorgadas por la administración británica, incumpliendo la normativa internacional vigente, al tratarse de un territorio cuya soberanía se encuentra, aún, en disputa. Mientras que en la milla 201, la flota extranjera opera en alta mar y captura especies migratorias provenientes de la ZEEA, con prácticas denunciadas por pesca INDNR.

El control del Atlántico Sur

Malvinas funciona como una plataforma de proyección natural sobre un espacio marítimo de gran alcance y significativa relevancia geopolítica en la actualidad: el Atlántico Sur. Allí confluyen recursos naturales, especies, hidrocarburos, rutas marítimas y cables submarinos. Su relevancia estratégica radica no solo en el acceso a los ricos recursos que contiene sino, principalmente, en la proyección natural que otorga hacia la Antártida, un espacio de interés mundial. 

En este sentido, la cuestión Malvinas no se analiza, única y exclusivamente, como una disputa territorial. Malvinas va más allá de eso y se conecta íntimamente con el control del Atlántico Sur y así también con la pesca ilegal, como se explicó previamente. El Atlántico Sur es un tablero estratégico dentro del mapa internacional, en el que Malvinas adquiere una especial relevancia por el control de recursos y espacios marítimos y su cercanía a la Antártida.

Buque pesquero en la milla 201, límite exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Créditos: Perfil.

La situación de ambas cuestiones –Malvinas y la milla 201– vulnera, a día de hoy, la capacidad de la Argentina de ejercer el control efectivo sobre los recursos del Atlántico Sur, que se forman, de hecho, en su Zona Económica Exclusiva. La principal problemática es que Argentina no tiene capacidad para decidir sobre los recursos del Atlántico Sudoccidental. En este punto, las licencias británicas contribuyen a debilitar, aún más, el margen de acción argentino. 

La milla 201 y las licencias se inscriben dentro de una misma lógica estratégica, que es la disputa por el dominio y la administración de los recursos del Atlántico Sur. En este sentido, el control de este espacio y de las Islas Malvinas se vincula íntimamente con el desarrollo de la pesca ilegal en alta mar y la milla 201. La pesca funciona, entonces, como una herramienta de presencia, ocupación y proyección geopolítica, que Argentina busca erradicar, a través del control y fiscalización de la actividad pesquera en la milla 201, aunque sin grandes éxitos. 

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