El embajador británico en Israel respondió al canciller Pablo Quirno y rechazó el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas

Pablo Quirno, Canciller argentino, en la ceremonia por el 212° aniversario de la Armada Argentina. Créditos: Pablo Quirno.

Pablo Quirno, Canciller argentino, en la ceremonia por el 212° aniversario de la Armada Argentina. Créditos: Pablo Quirno.

El embajador del Reino Unido en Israel, Simon Walters, respondió directamente al canciller argentino Pablo Quirno y rechazó los argumentos utilizados por Buenos Aires para reclamar la soberanía sobre las Islas Malvinas. En una columna publicada el 5 de agosto en The Jerusalem Post, el diplomático británico sostuvo que las islas son británicas, defendió la aplicación del principio de autodeterminación a sus habitantes y calificó como una “falsedad histórica” parte de la argumentación presentada semanas antes por el ministro argentino en el mismo periódico.

Mapa Islas Malvinas. SAOCOM Instituto Geográfico Nacional

Walters apuntó especialmente contra la interpretación argentina de los acontecimientos de 1833. Según el embajador, la soberanía británica tendría antecedentes desde 1765 y la intervención militar británica del 3 de enero de 1833 habría expulsado a una guarnición enviada por Buenos Aires meses antes, pero no a una población civil argentina. El diplomático también utilizó como argumento el referéndum organizado en las islas en 2013, cuando el 99,8% de los participantes votó por mantener el estatus de Territorio Británico de Ultramar, y aseguró que Londres no negociará el futuro del archipiélago sin el consentimiento de sus habitantes.

La respuesta británica llegó después de que Quirno trasladara el reclamo argentino directamente al debate público israelí. El 23 de julio, el canciller publicó también en The Jerusalem Post una columna titulada “Por historia, por derecho, por convicción: por qué las Malvinas pertenecen a Argentina”, donde defendió la continuidad territorial argentina, recordó la ocupación británica de 1833 y rechazó que el principio de autodeterminación pueda utilizarse para resolver la controversia. El funcionario sostuvo además que Naciones Unidas reconoce una disputa de soberanía que debe ser resuelta mediante negociaciones entre Buenos Aires y Londres.

Este último punto constituye una de las principales diferencias entre ambas posiciones. Como informó Escenario Mundial, cuando el Comité Especial de Descolonización volvió a tratar la cuestión el pasado 25 de junio, Naciones Unidas renovó por consenso su llamado para que Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones bilaterales y mantiene la cuestión dentro del proceso de descolonización. Londres, en cambio, sostiene que no abrirá negociaciones de soberanía sin el consentimiento de los habitantes de las islas. La diferencia también expone los límites de las recientes afirmaciones de Javier Milei, quien aseguró que su Gobierno había logrado que la ONU “obligara” al Reino Unido a negociar, una interpretación que Escenario Mundial analizó al revisar los avances y límites de la actual política argentina sobre Malvinas.

Premier Oil seguirá siendo el operador con una participación del 40 %, mientras que Rockhopper conservaría el 30 % y Navitas se quedaría con el 30 % del proyecto Sea Lion. Créditos: archivos

El escenario elegido para el nuevo cruce agrega, sin embargo, un componente geopolítico adicional. Israel se convirtió durante 2026 en uno de los puntos más sensibles de la estrategia argentina vinculada a Malvinas, tanto por el fuerte acercamiento político entre Javier Milei y Benjamin Netanyahu como por la participación de la empresa israelí Navitas Petroleum en el proyecto petrolero Sea Lion. A comienzos de año, medios israelíes vincularon incluso la demora en el traslado de la Embajada argentina a Jerusalén con las tensiones generadas por ese desarrollo hidrocarburífero, un episodio seguido por Escenario Mundial. En abril, durante una nueva visita de Milei a Israel, el Presidente volvió a profundizar su alianza con Netanyahu pero evitó mencionar públicamente la controversia con Navitas y Sea Lion.

Javier Milei con el canciller Pablo Quirno, el canciller de Israel Gideon Sa’ar y el primer Ministro Benjamin Netanyahu. Crédito: Presidencia de Argentina

A ese escenario se sumó durante los últimos meses el factor estadounidense. Marc Zell, presidente de Republicans Overseas Israel, llegó a pedir públicamente que la administración de Donald Trump reconsiderara el respaldo estadounidense a la posición británica y apoyara el reclamo argentino sobre Malvinas, utilizando como argumento el alineamiento de Milei con Washington e Israel. Zell no ocupa un cargo dentro del Gobierno estadounidense y hasta el momento Washington no anunció una modificación oficial de su posición, pero su intervención convirtió a la cuestión Malvinas en un tema de discusión dentro de sectores republicanos ligados a Israel.

La decisión de Walters de responder personalmente a Quirno muestra que el Reino Unido también comenzó a disputar ese espacio político y comunicacional. El intercambio ya no quedó limitado a Naciones Unidas o a las declaraciones bilaterales entre Buenos Aires y Londres: el reclamo argentino llegó a uno de los principales medios israelíes y obtuvo una respuesta directa del representante diplomático británico en ese país. Por ahora, ni Israel ni Estados Unidos modificaron formalmente sus posiciones sobre la soberanía de las islas, pero el cruce confirma que Malvinas comenzó a ingresar en una relación triangular cada vez más relevante para la política exterior argentina: Buenos Aires, Washington y Jerusalén.

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