China endureció los controles sobre la exportación hacia Estados Unidos de drones, componentes clave y tecnologías relacionadas, en una nueva represalia dentro de la creciente disputa comercial y tecnológica entre Beijing y Washington. La medida llega mientras el Pentágono intenta acelerar uno de sus mayores programas de adquisición de sistemas no tripulados, con el objetivo de incorporar cientos de miles de drones de ataque de bajo costo y construir simultáneamente una cadena industrial que elimine progresivamente los componentes y materias primas procedentes de China.
La decisión anunciada por el Ministerio de Comercio chino no constituye una prohibición general de las exportaciones. Sin embargo, los drones alcanzados por los controles, sus principales componentes y determinadas tecnologías relacionadas que tengan como destino Estados Unidos dejarán de beneficiarse de procedimientos simplificados y deberán superar revisiones individuales antes de recibir una licencia. Según Reuters, el nuevo mecanismo podría aumentar los tiempos de aprobación e incluso retrasar determinados envíos, sumando incertidumbre sobre una cadena de suministros que Washington considera estratégica para sus futuros planes militares.
China aumenta el control sobre motores, sensores y tecnología para drones
Beijing ya había desarrollado durante los últimos años un amplio sistema de control sobre determinados sistemas no tripulados y sus componentes. Las regulaciones vigentes incluyen motores aeronáuticos que superen determinados niveles de potencia, equipos de imágenes infrarrojas, radares de apertura sintética, láseres utilizados para designación de objetivos, sistemas de medición inercial y equipos de comunicaciones capaces de mantener enlaces de largo alcance o controlar múltiples aeronaves simultáneamente. También existen restricciones específicas sobre determinados sistemas civiles destinados a neutralizar drones.
La importancia de estos componentes va más allá de la exportación de un dron terminado. Motores, sensores, cámaras, enlaces de comunicación, controladores electrónicos, baterías y determinados materiales constituyen algunos de los principales cuellos de botella de una industria en la que China desarrolló durante décadas una enorme capacidad de producción. Como ya relevó Escenario Mundial al analizar los componentes que podrían condicionar una guerra entre grandes potencias, el problema estadounidense no consiste únicamente en diseñar sistemas avanzados, sino en conseguir proveedores capaces de fabricar sus piezas en grandes cantidades y mantener esas líneas incluso durante un conflicto prolongado.
El Pentágono quiere desplegar cientos de miles de drones sin depender de China
La nueva medida china coincide precisamente con el intento estadounidense de reducir esa vulnerabilidad. El Pentágono lanzó el programa Drone Dominance para comprar de manera acelerada pequeños drones de ataque y generar una demanda suficientemente grande como para expandir su base industrial. La primera fase contempló pedidos por 30.000 unidades y el plan prevé aumentar progresivamente los volúmenes hasta alcanzar cientos de miles de sistemas hacia 2027. El programa cuenta con un compromiso inicial de compras por aproximadamente 1.100 millones de dólares, mientras que la estrategia presupuestaria estadounidense plantea inversiones todavía mayores en sistemas autónomos durante los próximos años.
Pero el volumen no es el único objetivo. En abril, el propio programa publicó un nuevo marco para su cadena de suministros que establece como meta que los pequeños drones adquiridos por las Fuerzas Armadas puedan fabricarse sin componentes, subcomponentes ni materias primas procedentes de países considerados sensibles, “principalmente China”, en todos los niveles de la cadena industrial. El documento reconoce explícitamente que Beijing controla “cuellos de botella críticos” de la industria de drones y advierte que las restricciones chinas sobre determinados componentes ya convirtieron esta dependencia en un problema concreto y no solamente en un riesgo hipotético.
La estrategia prevé endurecer progresivamente los requisitos durante las siguientes fases del Drone Dominance Program. Estados Unidos intenta así reemplazar proveedores extranjeros, aumentar la producción doméstica y garantizar que una eventual interrupción del comercio con China no paralice la fabricación de sistemas militares. En julio, después de completar la primera fase del programa, el Pentágono informó que ya había encargado 30.000 drones y planeaba ordenar otras 60.000 unidades en septiembre, mientras trasladaba progresivamente partes de la cadena de suministros hacia territorio estadounidense.
La guerra comercial entre China y EE.UU. llega a la producción de drones militares
El cruce expone una contradicción que Washington intenta resolver con rapidez. Estados Unidos considera que los drones baratos y producidos en masa serán una capacidad esencial en cualquier guerra futura, particularmente ante un posible conflicto de alta intensidad en el Indo-Pacífico. Sin embargo, para alcanzar la escala necesaria debe reconstruir una red industrial que durante años dependió directa o indirectamente del ecosistema manufacturero chino. El objetivo estadounidense consiste ahora en fabricar cientos de miles de sistemas sin recurrir a China exactamente cuando Beijing comienza a aumentar su capacidad para controlar qué componentes y tecnologías pueden continuar llegando al mercado estadounidense.
La disputa comercial entre ambas potencias comienza así a trasladarse directamente hacia la capacidad de sostener una guerra moderna. Washington intenta desacoplar su industria militar de proveedores chinos al mismo tiempo que Beijing utiliza controles de exportación sobre tecnologías críticas como instrumento de respuesta a las restricciones estadounidenses. En el caso de los drones, esa competencia ya no depende solamente de quién consiga desarrollar el sistema más avanzado: también de quién pueda producir motores, sensores, cámaras, enlaces electrónicos y plataformas completas en cantidades suficientes cuando las cadenas comerciales habituales dejan de estar disponibles.
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