Corea del Norte amenaza con nuevas opciones militares después de que Japón probara misiles Tomahawk estadounidenses

El destructor de misiles guiados JS Chokai (DDG-176) de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón lanza un misil como parte del ejercicio Rim of the Pacific 2016 en el Océano Pacífico, el 22 de julio de 2016. Créditos: Ryo Tanaka.

El destructor de misiles guiados JS Chokai (DDG-176) de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón lanza un misil como parte del ejercicio Rim of the Pacific 2016 en el Océano Pacífico, el 22 de julio de 2016. Créditos: Ryo Tanaka.

Corea del Norte amenaza con implementar nuevas opciones militares contra Japón tras el reciente lanzamiento de misiles Tomahawk estadounidenses desde destructores nipones en el Pacífico. Esta advertencia, emitida por Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, describe a Tokio como un “Estado criminal de guerra” que acelera su transformación hacia una potencia ofensiva capaz de ejecutar ataques preventivos fuera de sus fronteras. El epicentro de esta nueva fase de tensión radica en la prueba técnica realizada desde el destructor Aegis Chokai, donde Japón demostró la integración operativa de los misiles de crucero Tomahawk con el apoyo directo de Washington, que incluyó la modificación de los buques japoneses para dotarlos de este sistema de largo alcance.

El destructor-helicóptero JS Hyuga (DDH 181) de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón lanza un misil como parte del ejercicio Rim of the Pacific 2016 (RIMPAC). Créditos: Ryo Tanaka.

De la defensa a la ofensiva

La prueba del misil de crucero Tomahawk representó un hito táctico significativo, ya que contó con la asistencia directa de Estados Unidos no solo en el suministro de los proyectiles, sino también en la modificación técnica de los buques japoneses para que pudieran operar estos sistemas de largo alcance.

Para el régimen de Pyongyang, este nivel de integración militar convierte a Japón y a Corea del Sur en una “brigada de choque” de Washington, diseñada para ejecutar una política exterior agresiva y exclusiva en Asia-Pacífico. Kim Yo Jong enfatizó que su país no permanecerá como un observador pasivo ante esta evolución y aseguró que el liderazgo militar norcoreano ya tiene autorización para establecer contramedidas que harán que el gobierno de Sanae Takaichi se arrepienta de sus ambiciones.

Además de los Tomahawk, Corea del Norte ha denunciado con especial énfasis el despliegue realizado en marzo de 2026 de proyectiles de planeo de alta velocidad en las prefecturas de Kumamoto y Shizuoka. Esta tecnología permite evadir los sistemas de defensa aérea convencionales debido a su imprevisibilidad y velocidad, lo que para Pyongyang constituye una prueba irrefutable de que Japón ha abandonado su postura puramente defensiva para adoptar una doctrina de ataque preventivo y “contraataque”.

Buques de la Armada de los Estados Unidos, la Guardia Costera de los Estados Unidos, las Fuerzas Armadas de Filipinas, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, la Marina Real Australiana y la Marina Real Canadiense durante el Ejercicio Balikatan 2026 en el Mar de China Meridional, el 28 de abril de 2026. Créditos: Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

Este panorama de rearme se completa con la participación de Japón en ejercicios liderados por Estados Unidos en Filipinas durante mayo de 2026, donde las fuerzas niponas dispararon misiles ofensivos fuera de su territorio por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Esta narrativa no solo cumple una función diplomática, sino que, según expertos internacionales, sienta las bases para justificar futuras demostraciones militares norcoreanas. Estas podrían incluir nuevas pruebas de misiles balísticos o la exhibición de tecnologías avanzadas de ataque submarino, presentadas ante la comunidad internacional como medidas de autodefensa inevitables frente al rearmamento japonés. Al declarar que Japón debe “arrepentirse” de su ambición, Pyongyang intenta generar una percepción de vulnerabilidad en Tokio, sugiriendo que su búsqueda de mayor capacidad de fuego solo resultará en que su propia seguridad se vea expuesta a un peligro mucho mayor.

La hermana del líder de Corea del Norte, Kim Yo-Jong, sostuvo que la relación tensa con Corea del Sur “nunca puede cambiar” / Créditos: NYP

En última instancia, el conflicto refleja un choque doctrinal entre la política de “capacidades de contraataque” de la administración japonesa de Sanae Takaichi y la postura de respuesta proactiva de Pyongyang. Mientras que Japón justifica estas medidas como necesarias para disuadir ataques en un entorno geopolítico cada vez más hostil, Corea del Norte asegura que su liderazgo militar ya ha sido autorizado para establecer contramedidas técnicas adicionales.

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