Japón elevó su nivel de preocupación frente a la expansión militar de China en el Indo-Pacífico. El Gabinete de Tokio aprobó este 4 de agosto el Defense of Japan 2026, el libro blanco anual de defensa, que volvió a definir a Beijing como “un desafío estratégico sin precedentes y el mayor” para la paz y la seguridad del país. El documento advierte que el Ejército Popular de Liberación está ampliando progresivamente sus operaciones más allá de la Primera Cadena de Islas —que conecta Japón, Taiwán y Filipinas— y extendiendo su presencia hacia el Pacífico occidental.
Uno de los principales focos de preocupación son los portaaviones chinos y su creciente actividad en aguas alejadas del territorio continental. El informe destaca el despliegue del Liaoning al este de Iwo To en junio de 2025 y las posteriores operaciones de portaaviones chinos en el Pacífico. Datos del Ministerio de Defensa japonés muestran que las aeronaves embarcadas chinas realizaron aproximadamente 1.460 despegues y aterrizajes en el Pacífico durante 2025, frente a unos 320 en 2022. Tokio también señala diversos incidentes entre aeronaves militares de ambos países y advierte sobre el riesgo de que una aproximación peligrosa o un accidente desencadene una escalada mayor.
Del mismo modo, Taiwán ocupa un lugar central en esta evaluación, ya que Japón sostiene que los ejercicios militares chinos alrededor de la isla, intensificados desde 2022, buscan tanto aumentar la presión sobre Taipei como perfeccionar las capacidades operativas del EPL. El diagnóstico japonés también incorpora una dimensión más amplia al referisis a la creciente coordinación militar entre China y Rusia. Para Tokio, el aumento de estas operaciones no solo busca mejorar las capacidades de combate chinas, sino también establecer una presencia militar regular que pueda generar un “hecho consumado”.
Para Japón es fundamental crear una “red” de aliados
Por primera vez, el libro blanco incluye una sección específica sobre los ejercicios navales conjuntos, las patrullas de bombarderos de largo alcance y otras operaciones coordinadas entre ambos países, cuya frecuencia, escala y alcance geográfico, según Tokio, continúan aumentando. Japón vincula además este escenario con Corea del Norte, que desde 2023 proporcionó a Rusia misiles, municiones y otros equipos militares y ha enviado tropas para participar en operaciones relacionadas con la guerra en Ucrania. Para Tokio, esta convergencia plantea el riesgo de que los acontecimientos de seguridad en Europa y el Indo-Pacífico dejen de poder analizarse como escenarios separados.
Frente a este escenario, Japón plantea una transformación de su propia política de defensa. El Defense of Japan 2026 incorpora una nueva sección sobre la denominada “nueva forma de hacer la guerra”, basada en las lecciones de Ucrania y Medio Oriente, y destaca el papel creciente de los drones, la inteligencia artificial, los sistemas no tripulados y la capacidad de mantener operaciones durante conflictos prolongados. El Ministerio de Defensa también elevó la importancia de la industria y la tecnología de defensa dentro de su planificación estratégica, mientras Tokio busca fortalecer la producción nacional y ampliar la cooperación industrial con aliados y socios. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, sostuvo que Japón necesita construir una “red multicapa” de aliados y países afines para reforzar la disuasión en el Indo-Pacífico.
China rechaza las acusaciones de Japón y lo acusa de justificar su propio rearme
China rechazó la evaluación japonesa y acusó a Tokio de exagerar la amenaza regional para justificar su propio rearme. La agencia estatal Xinhua sostuvo que el libro blanco presenta las actividades defensivas legítimas de China como una amenaza y señaló como evidencia del supuesto cambio de rumbo japonés el desarrollo de misiles de largo alcance, las nuevas capacidades de ataque a distancia y el fortalecimiento de la industria de defensa.
En línea con esto, a principios de junio de este corriente año, autoridades chinas volvieron a cuestionar públicamente la política de defensa de Japón. La crítica fue formulada por la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que “los números no mienten, y los juegos de palabras no pueden blanquear la acción real de Japón para fortalecer sus fuerzas armadas y expandirlas”. Además, advirtió que cuanto más intente Tokio presentar estas políticas bajo nuevas formulaciones conceptuales, mayor debería ser la atención de la comunidad internacional sobre la evolución de sus capacidades militares.
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