El presidente de Rusia, Vladimir Putin, firmó un decreto para ampliar nuevamente el tamaño de las Fuerzas Armadas, elevando el objetivo total de efectivos a 2.426.130 personas y aumentando la plantilla militar activa de 1.510.000 a 1.535.000 soldados. La decisión se produce mientras la guerra en Ucrania continúa y coincide con estimaciones que indican que cientos de miles de militares ya regresaron del frente a la vida civil.
En paralelo, una investigación del medio independiente ruso Novaya Gazeta Europe estimó que al menos 400.000 soldados rusos abandonaron el frente desde el inicio de la invasión. El cálculo surge de la combinación de datos oficiales y proyecciones propias elaboradas por los periodistas. Entre las cifras utilizadas figura una declaración de Serguéi Novikov, director de la Dirección Presidencial de Proyectos Públicos, quien en diciembre de 2025 afirmó que 167.000 veteranos habían solicitado asistencia al fondo Defensores de la Patria y obtenido ese estatus, además de mencionar que otras 250.000 personas que habían regresado del frente permanecían desempleadas.
Mientras se intensifica la guerra entre Rusia y Ucrania, estiman que la cifra de soldados rusos que abandonaron el frentre podría ser mayor
Los periodistas también llegaron a una cifra similar mediante un segundo método de estimación. Partieron de la base de que entre 1,5 y 1,6 millones de rusos fueron movilizados o contratados para participar en la guerra durante más de cuatro años, sin contar voluntarios. Con un contingente cercano a 700.000 militares aún desplegados en Ucrania y estimaciones independientes que sitúan las bajas mortales por encima de 350.000 soldados, concluyeron que al menos 400.000 combatientes ya habrían regresado a la vida civil.
Especialistas consideran que esa cifra incluso podría ser conservadora. Un analista del Conflict Intelligence Team (CIT) sostuvo que un rango de entre 500.000 y 800.000 personas resulta “bastante plausible” si se incluyen todos los militares que regresaron oficialmente por cualquier motivo. Según la investigación, los primeros en abandonar el frente fueron los soldados con heridas graves, mientras que también regresaron miles de exconvictos que combatieron principalmente con el grupo Wagner tras recibir indultos.
El informe añade que, si la guerra concluye sin cambios drásticos en su naturaleza, otras 700.000 personas con experiencia de combate podrían volver del frente en los próximos años, además de nuevos veteranos heridos. Novaya Gazeta Europe advirtió que este proceso representa un desafío para Rusia, al señalar que, de acuerdo con datos abiertos analizados por el medio, algunos excombatientes aparecen involucrados en una proporción inusualmente alta de delitos violentos, como homicidios y agresiones graves, en comparación con la población masculina general.
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