El gabinete de seguridad de Israel aprobó el marco legal para permitir el ingreso limitado de la Fuerza Internacional de Estabilización en la Franja de Gaza, prevista dentro del plan impulsado por Estados Unidos. La decisión vuelve a poner en agenda la posible participación argentina, después de que Javier Milei ofreciera la colaboración de los Cascos Blancos.
La primera etapa contemplaría alrededor de 200 integrantes aportados por países considerados “amistosos”, entre ellos Uganda y Marruecos. El personal operaría inicialmente en sectores que no se encuentran bajo control directo del Ejército israelí y su ingreso deberá ser autorizado individualmente por las autoridades de Israel. Todavía no se anunció cuándo comenzará el despliegue.
La fuerza trabajaría en coordinación con las Fuerzas de Defensa de Israel y podría instalarse inicialmente alrededor de una zona humanitaria proyectada cerca de Rafah, en el sur de Gaza. Su misión se encuentra vinculada con la seguridad de la población, la distribución de asistencia, la desmilitarización del territorio y la transición hacia una administración palestina de carácter civil.
Argentina ya había ofrecido participar
Argentina integra como miembro fundador el Board of Peace, organismo creado para supervisar la implementación del plan estadounidense. Milei formalizó la incorporación del país el 22 de enero durante una ceremonia celebrada junto con Donald Trump en Davos.
Un mes después, durante la primera reunión del organismo en Washington, el Presidente afirmó que “Argentina está lista para contribuir” y puso la asistencia de los Cascos Blancos “al servicio de la fuerza internacional de estabilización”. El ofrecimiento fue comunicado oficialmente por Presidencia el 19 de febrero.
La autorización israelí no significa que el aporte argentino haya sido aceptado ni que exista una fecha para su llegada a Gaza. Argentina tampoco aparece hasta el momento entre los contingentes inicialmente anunciados. Sin embargo, la decisión transforma una propuesta todavía diplomática en una posibilidad operativa que deberá ser negociada con el Board of Peace, Israel y los responsables del despliegue.
Cascos Blancos depende de la Cancillería y constituye una herramienta enteramente civil de asistencia humanitaria. Sus equipos pueden encargarse del manejo de suministros, la organización de depósitos y albergues, la evaluación de daños, la atención de emergencias y distintas tareas de recuperación y reconstrucción. No realizan funciones de seguridad armada ni operaciones destinadas al desarme de grupos palestinos.
El Gobierno argentino no anunció hasta ahora el envío de efectivos de las Fuerzas Armadas ni detalló cuántos voluntarios de Cascos Blancos podrían participar. Tampoco informó si ya inició conversaciones para obtener la autorización israelí requerida para cada contingente.
La Fuerza Internacional de Estabilización fue autorizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en noviembre de 2025. La resolución estableció que tendría un mando unificado aceptado por el Board of Peace y que los países contribuirían con personal en coordinación con Egipto e Israel. También le asignó tareas relacionadas con la seguridad, la desmilitarización y el retiro progresivo de las fuerzas israelíes.
Ese proceso continúa condicionado por la negativa de Hamás a entregar sus armas, la continuidad de operaciones israelíes y la falta de acuerdo sobre la futura administración palestina. Israel mantiene además la facultad de aprobar qué países y qué integrantes podrán ingresar.
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