Fuertes críticas entre los aliados de la OTAN a España por destinar solo el 2% del PIB a Defensa

Ejercicio ÍCARO 26 realizado en Valladolid del 22 de marzo al 1 de abril de 2026, con participación del Grupo de Caballería Acorazado "Villaviciosa" de la Brigada Guadarrama XII y el Grupo de Operaciones Especiales "Tercio del Ampurdán" IV del MOE. Créditos: Ejército de Tierra.

Ejercicio ÍCARO 26 realizado en Valladolid del 22 de marzo al 1 de abril de 2026, con participación del Grupo de Caballería Acorazado "Villaviciosa" de la Brigada Guadarrama XII y el Grupo de Operaciones Especiales "Tercio del Ampurdán" IV del MOE. Créditos: Ejército de Tierra.

Las nuevas estimaciones de la Alianza sitúan el gasto militar español por debajo del promedio de sus miembros y muy lejos de los países del flanco oriental. El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que puede cumplir sus compromisos militares sin elevar la inversión hasta el 5% acordado para 2035.

Los líderes de la OTAN presentes en la cumbre de 2026. Créditos: REUTERS/Jonathan Ernst

España volvió a quedar entre los países de la OTAN que menor proporción de su economía destinan a Defensa, en medio de las críticas de Estados Unidos y otros aliados por la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a avanzar hacia el nuevo objetivo del 5% del Producto Bruto Interno.

Las estimaciones publicadas por la OTAN indican que España destinará durante 2026 alrededor del 2% de su PIB al gasto militar. La cifra se encuentra por debajo del promedio del 2,86% registrado por el conjunto de la Alianza y del 2,53% correspondiente a los miembros europeos y Canadá.

España aparece en la parte baja de la clasificación, junto con Bélgica, República Checa, Eslovaquia y Eslovenia. En el extremo opuesto se encuentran Lituania, con el 5,33%; Estonia, con el 5,10%; Letonia, con el 4,92%; y Polonia, con el 4,68%.

La distancia refleja las diferentes percepciones de amenaza dentro de la organización. Los países bálticos y Polonia, ubicados cerca de Rusia y Bielorrusia, aceleraron su rearme tras la invasión rusa de Ucrania. España sostiene que su posición geográfica, sus despliegues militares y las capacidades solicitadas por la OTAN no justifican un aumento equivalente.

España rechaza elevar el gasto hasta el 5%

Los aliados acordaron en la cumbre de La Haya de 2025 destinar para 2035 un 5% del PIB a Defensa y seguridad. El compromiso se divide en un mínimo del 3,5% para capacidades militares centrales y hasta un 1,5% para infraestructura crítica, ciberseguridad, resiliencia civil e industria de defensa.

Madrid, sin embargo, sostiene que puede cumplir los objetivos de capacidades asignados por la OTAN utilizando aproximadamente un 2,1% de su PIB.

Vehículos blindados con ametralladoras en terreno árido. Créditos: Ejército de Tierra.

La posición española provocó críticas dentro de la Alianza, principalmente desde Estados Unidos. Donald Trump calificó a España como un mal socio durante la cumbre celebrada en Ankara y llegó a amenazar con cortar el comercio bilateral por las diferencias sobre Defensa y por la negativa española a apoyar las operaciones estadounidenses contra Irán. Posteriormente moderó su discurso y reconoció el aumento realizado por Madrid.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, adoptó una posición menos confrontativa. En marzo destacó que España había aumentado su inversión desde aproximadamente el 1,3% hasta alcanzar el 2%, además de aportar tropas, sistemas Patriot y fuerzas a las misiones de la organización. No obstante, el nuevo objetivo obliga a los aliados a presentar planes anuales que muestren una trayectoria creíble hacia 2035.

El Gobierno español defiende el aumento realizado

El Ejecutivo de Sánchez argumenta que el presupuesto español de Defensa pasó de 11.172 millones de euros en 2018 a más de 35.400 millones durante 2026. Madrid también sostiene que el 44% de esos recursos se destina a nuevo equipamiento, tecnología y modernización militar, una proporción superior al mínimo del 20% establecido por la OTAN.

España asegura además que se encuentra entre los principales contribuyentes a las misiones aliadas. A comienzos de junio era uno de los países con más militares desplegados en operaciones de la OTAN y mantenía fuerzas en el flanco oriental, Turquía, Irak y otras regiones.

Donald Trump y Pedro Sánchez. Créditos: archivo

Sánchez afirmó después de la cumbre de Ankara que España había pasado del 0,9% del PIB en 2018 al 2% en 2026 y que el crecimiento de la inversión militar había superado ampliamente al de la economía. El Gobierno considera que elevarla hasta el 5% obligaría a reducir prestaciones sociales, aumentar impuestos o incrementar el endeudamiento.

La discusión no gira únicamente alrededor de cuánto dinero aporta España. Madrid reclama que la OTAN evalúe las capacidades concretas, el personal desplegado y la calidad de las inversiones, mientras Estados Unidos y los aliados orientales consideran que aceptar una excepción española podría debilitar el reparto de las cargas.

Los nuevos datos muestran que España ya dejó atrás los niveles inferiores al 1,5% que mantuvo durante años. Sin embargo, mientras Lituania y Estonia superan el 5% y Polonia se aproxima a esa cifra, el límite defendido por Sánchez mantiene al país entre los socios más alejados del nuevo objetivo de la OTAN.

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