Estados Unidos acusó formalmente a China de operar tres instalaciones de inteligencia de señales (SIGINT) en Cuba y aseguró que tanto el gigante asiático como Rusia triplicaron su personal de inteligencia desplegado en la isla desde 2023, en un nuevo informe del Departamento de Estado que sitúa a La Habana como una plataforma estratégica para las operaciones de vigilancia contra territorio estadounidense. El documento, titulado Cuba: The Capital of 21st Century Communism, sostiene que China mantiene una “presencia persistente de recopilación de inteligencia” en Cuba y que la ubicación geográfica de la isla le permite monitorear comunicaciones electrónicas, instalaciones militares y actividad marítima en el sureste de Estados Unidos.
En este sentido, el informe afirma que de las 18 instalaciones de inteligencia de señales identificadas en territorio cubano, tres serían operadas activamente por China, mientras que otras funcionarían de manera conjunta con autoridades cubanas y personal ruso. Según el Departamento de Estado, Beijing y Moscú consideran estos centros entre sus “puestos de escucha extranjeros más importantes”, aunque el documento no identifica cuáles son las bases bajo control chino ni presenta nueva evidencia clasificada que respalde esa evaluación.
La publicación estuvo acompañada por un comunicado del secretario de Estado, Marco Rubio, quien sostuvo que “durante más de seis décadas, el régimen cubano viene siendo el principal patrocinador del izquierdismo radical y del tercermundismo en Estados Unidos” y defendió la divulgación del informe como parte de la política de presión de Washington sobre La Habana. El documento también presenta a Cuba como un “multiplicador de fuerza” para una red integrada por China, Rusia e Irán, desde donde podrían desarrollarse operaciones de inteligencia, influencia política y vigilancia dirigidas contra objetivos estadounidenses.
En las palabras China niega las acusaciones, en la práctica podría estar utilizando instalaciones activas o en expansión
Sin embargo, las acusaciones fueron rechazadas por China. La embajada china en Washington afirmó que no estaba familiarizada con la “situación específica”, aunque acusó a Estados Unidos de difundir “narrativas fabricadas y difamaciones” para justificar su política hacia Cuba. El portavoz sostuvo que la cooperación entre Beijing y La Habana es pública y reiteró el respaldo chino a la soberanía cubana, al tiempo que reclamó el levantamiento del embargo y de las sanciones estadounidenses. Pekín ya había desmentido en ocasiones anteriores las denuncias sobre la existencia de una base de espionaje china en la isla.
El nuevo informe retoma además investigaciones desarrolladas por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) a partir de imágenes satelitales que identificaron instalaciones activas o en expansión en Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao. Entre ellas sobresale Bejucal, un complejo ubicado a unos 16 kilómetros de La Habana que durante la Guerra Fría albergó armamento nuclear soviético y que en los últimos años mostró importantes modificaciones estructurales, incluida la construcción de un gran conjunto circular de antenas con capacidad potencial para interceptar señales a miles de kilómetros de distancia. Estas instalaciones podrían proporcionar a China y Rusia una posición privilegiada para monitorear comunicaciones militares, lanzamientos espaciales desde Florida y operaciones navales estadounidenses en el Caribe y el Atlántico occidental.
Para Estados Unidos, Cuba es un actor que mantiene vínculos de espionaje con adversarios estratégicos como Rusia
Paralelamente, el informe oficial amplía el foco más allá de las capacidades de inteligencia y describe a Cuba como un actor que, desde hace décadas, mantiene vínculos con redes de espionaje, operaciones de influencia y alianzas con adversarios estratégicos de Washington. Otro reporte de inteligencia de Estados Unidos informó que La Habana habría adquirido al menos 300 drones militares rusos.
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Según funcionarios estadounidenses, parte de estos sistemas corresponden a modelos similares al Geran ruso, basado en los drones iraníes Shahed, utilizados durante la guerra en Ucrania. De este modo, las evaluaciones de inteligencia afirman además que estructuras militares cubanas analizaron escenarios de uso de drones contra la base naval de Guantánamo, embarcaciones estadounidenses y zonas cercanas a Florida.
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