El 29 de junio, la organización no gubernamental Human Right Watch (HRW) acusó a los grupos insurgentes de Mali y a sus Fuerzas Armadas de vulnerar derechos humanos tras el ataque que se llevó a cabo en el norte del país el 25 de abril, por parte del Frente de Liberación Azawad (FLA), un grupo separatista tuareg, junto con una facción de Al Qaeda conocida como el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM). Según el FLA, la rebelión fue en contra de la dictadura que gobierna el país y de las tropas rusas que reemplazan a Francia como protectores en contra de grupos terroristas.
Por Juan Bautista Basso Macias
Rusia no se retira
Tras los incidentes, el portavoz de Rusia, Dmitri Peskov, aseguró que “Rusia continuará luchando en Mali contra el extremismo, el terrorismo y otras manifestaciones negativas, y que seguirá prestando su apoyo a las autoridades en el poder”.
Rusia viene prestando ayuda al gobierno dictatorial de Mali en contra de los grupos terroristas desde que Assimi Goita, actual presidente interino, se hizo con el poder dentro del país luego del golpe de Estado en 2021. Al principio lo hacía a través del Grupo Wagner (una compañía militar privada) y ahora lo hace con el Africa Corps (un cuerpo paramilitar bajo la autoridad del Ministerio de Defensa).
El retiro de Francia
Antes de Rusia, quien se había comprometido a garantizar la seguridad en la región conocida como el Sahel (Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger, Chad, Sudán, Senegal, Nigeria, Camerún y Eritrea) era Francia. La tarea la concretó a través de la operación Barkhane, que empezó en 2014 y terminó en 2022, tras la salida del último grupo de soldados franceses de Mali, luego de que los dos países tuvieran diferencias tras el golpe de Estado que puso a la Junta Militar en el poder.
En 2023 Mali firmó un acuerdo con Níger y Burkina Faso conocido como la Asociación de los Estados del Sahel (AES), en respuesta a las diferencias que estos tres países tenían con la ideología “prooccidental” de la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental): “Los valientes pueblos de Burkina Faso, Mali y Níger constatan con profundo pesar y gran decepción que la organización [CEDEAO] se ha desviado de los ideales de sus padres fundadores y del panafricanismo”, dijeron Assimi Goïta de Mali, Ibrahim Traoré de Burkina Faso y Abdourahamane Tchiani de Níger, luego de abandonar la comunidad africana.
Dos años después, en abril del 2025, la Asociación de los Estados del Sahel (grupo conformado por Níger, Mali y Burkina Faso) pactó con Putin un acuerdo de mutuo beneficio en el que Rusia garantiza la seguridad de los tres países. Fue así que Moscú se atribuyó la “disposición de contribuir con los medios posibles al potencial de las fuerzas unidas de los países del Sahel para reforzar su capacidad militar, las Fuerzas Armadas de cada uno de los tres países, la instrucción de los soldados y las fuerzas de seguridad”.
Es así que, según GIS Reports, en Mali hay más de 1.000 efectivos del Cuerpo Africano que tienen la tarea de atacar al yihadismo y proteger a la Junta Militar. Por su parte, Rusia se ve beneficiado con derechos sobre la industria minera del país, que se destaca por ser el segundo mayor productor de oro del continente y por tener una industria de extracción de litio con un gran potencial.
Algunos creen que el Cuerpo Africano en el Sahel está atravesando una crisis dentro de la región donde tiene intereses económicos y estratégicos, aunque Rusia lo niegue. Por ejemplo, Emmanuel Macron aseguró tras el golpe insurgente que “los ataques demuestran que la expulsión de las tropas francesas del país por parte de la junta maliense probablemente no fue la mejor decisión”.
Dentro de las razones que señalan varios expertos, se cree que la capacidad, conocimientos y herramientas militares rusas utilizadas en el país, no están adaptadas al ambiente, como sí lo estaban las francesas. Asimismo, los métodos violentos de los que se acusó al Grupo Wagner de utilizar en el pasado y del que se acusa al Africa Corps (aunque en menor escala) de usar hoy, solo caldearon un ambiente ya tenso.
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