La Armada de Estados Unidos utiliza el ejercicio RIMPAC 2026 para poner a prueba una nueva arquitectura de guerra submarina que combina submarinos nucleares, vehículos no tripulados, sensores distribuidos y ataques antibuque ejecutados desde fuera del alcance inmediato de las fuerzas enemigas.
El Comando de la Fuerza de Submarinos de la Flota del Pacífico estadounidense confirmó que las maniobras destacarán dos inversiones consideradas fundamentales para preservar su ventaja bajo el mar: los vehículos submarinos no tripulados —UUV, por sus siglas en inglés— y los fuegos de largo alcance lanzados desde submarinos.
Según explicó la Tercera Flota, los drones submarinos simularán operaciones autónomas dentro de áreas en las que las comunicaciones, la navegación o el acceso puedan encontrarse disputados. Su misión será ampliar la persistencia de las tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, detectar y seguir fuerzas adversarias y proporcionar información para el ciclo de selección de blancos.
La segunda parte del ensayo estará concentrada en el empleo de misiles de crucero antibuque UGM-84 Harpoon desde submarinos. La Armada busca demostrar que estas plataformas pueden atacar buques de superficie desde una posición alejada, negar al adversario el control de determinadas zonas marítimas y abrir oportunidades para ataques posteriores ejecutados por otros componentes de la fuerza conjunta.
El ejercicio no identifica oficialmente a China como adversario. Sin embargo, las capacidades elegidas reflejan los desafíos operativos que Washington espera enfrentar en el Indo-Pacífico: grandes distancias, áreas cubiertas por misiles, redes de vigilancia enemigas y una Armada china cada vez más numerosa y capaz de operar más allá de sus aguas costeras.
Drones submarinos para ampliar la vigilancia sin exponer a los submarinos nucleares
La principal función asignada públicamente a los UUV durante RIMPAC será extender el alcance y la permanencia de las operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento submarino.
Estas plataformas deberán ingresar en áreas consideradas denegadas, recopilar información y suministrar datos que permitan localizar, seguir y mantener bajo amenaza a fuerzas adversarias. La Armada no informó qué modelos concretos participarán ni detalló sus dimensiones, autonomía, sensores o sistemas de lanzamiento y recuperación.
Sistemas Interactivos Beacon
Esta ausencia de información resulta significativa. Los vehículos submarinos no tripulados estadounidenses comprenden distintas familias y tamaños, diseñados para misiones que pueden ir desde la búsqueda de minas y la inspección del fondo marino hasta la vigilancia persistente y el apoyo a operaciones antisubmarinas. No todos poseen las mismas capacidades ni se encuentran en la misma etapa de desarrollo.
Por ese motivo, RIMPAC no debe interpretarse como la presentación de un único “dron submarino de combate”. El elemento central es la integración de estas plataformas dentro de una red mayor.
El concepto contempla que los sistemas no tripulados realicen tareas prolongadas o riesgosas, mientras los submarinos tripulados mantienen su sigilo y se reservan para misiones de mayor complejidad. En lugar de concentrar sensores, operadores y armamento dentro de una sola unidad, la Armada busca distribuirlos entre diferentes plataformas conectadas.
Te puede interesar: EE.UU. ensaya con el portaaviones USS Theodore Roosevelt cómo sostener una guerra naval frente a China en el Pacífico
