China está impulsando una transformación de su aviación naval con el objetivo de convertir a su flota de portaaviones en un instrumento capaz de operar mucho más allá de Asia. Según un reciente informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) inició una reforma estructural del sistema de reclutamiento y formación de pilotos, reemplazando un modelo basado en la transferencia de aviadores experimentados por un esquema permanente que incorpora estudiantes provenientes de universidades civiles y programas específicos para graduados de secundaria.
En este sentido, la evolución responde al rápido crecimiento de la flota de portaaviones china. Tras la incorporación del Liaoning y el Shandong, Pekín puso en servicio el Fujian, su portaaviones más avanzado hasta la fecha y el primero equipado con un sistema de lanzamiento mediante catapultas electromagnéticas (EMALS). Esta tecnología permite operar aeronaves más pesadas, aumentar el ritmo de despegues y ampliar significativamente las capacidades del ala aérea embarcada. El nuevo buque está previsto para operar cazas furtivos J-35, aeronaves de alerta temprana KJ-600, plataformas de guerra electrónica y, en el futuro, vehículos aéreos no tripulados, lo que exige un volumen mucho mayor de pilotos, técnicos y personal especializado.
El IISS sostiene que la transformación no se limita al reclutamiento. La Armada de China también está modificando su sistema de entrenamiento para desarrollar operaciones continuas de día y de noche, ampliar los ejercicios conjuntos entre academias navales y formar instructores capaces de transmitir experiencia a nuevas generaciones de aviadores embarcados. Paralelamente, el PLAN busca reducir su dependencia de un pequeño grupo de pilotos pioneros que protagonizaron los primeros aterrizajes sobre portaaviones durante la década pasada. La creación de una estructura académica más integrada pretende acelerar la generación de cuadros profesionales a medida que aumente el número de grupos de combate navales.
Xi Jinping busca transformar a China en una potencia marítima más allá de Asia
El cambio se inscribe dentro de una estrategia más amplia impulsada por el presidente Xi Jinping para transformar a China en una potencia marítima de alcance global, más allá de Asia. Durante los últimos años, el Ejército Popular de Liberación incrementó la frecuencia de sus patrullas en el Pacífico Occidental, el Mar de China Meridional y el océano Índico, al tiempo que participó en ejercicios conjuntos con Rusia y expandido su presencia en rutas marítimas estratégicas.
Asimismo, se da a la par del proyecto político llamado el “rejuvenecimiento de la nación china”, cuya hoja de ruta busca convertir al país en una potencia plenamente desarrollada hacia mediados de siglo. En ese contexto, Xi reiteró que “una nación fuerte necesita un ejército fuerte”, vinculando el desarrollo económico y tecnológico con la construcción de unas fuerzas militares de “primer nivel”. La estrategia contempla el incremento de capacidades convencionales y también una transformación integral del sistema de defensa mediante reformas organizativas, innovación tecnológica, inteligencia artificial, ciberdefensa y una mayor integración entre el sector civil y militar.
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