En medio de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, crecen las preocupaciones en Europa sobre la idea de que la base industrial de defensa estadounidense ya no esté proporcionando las armas prometidas a los miembros de la alianza, con los arsenales estadounidenses agotados debido a los conflictos en Ucrania e Irán.
Este año, Estados Unidos ha retrasado o cancelado las entregas de una serie de envíos clave de armas a países de Europa, incluyendo misiles de crucero Tomahawk, artillería móvil de cohetes Himars y misiles Patriot Advanced Capability-3 (PAC-3), de los cuales el propio Washington utilizó aproximadamente el 50% hasta abril de este año durante su guerra con Irán.
Dicho armamento es crucial para contrarrestar la amenaza de ataques con misiles en Ucrania y también sería necesario para la defensa de Europa en caso de un conflicto armado con Rusia.
Por ejemplo, tras un bombardeo ruso que mató al menos a 21 personas y dejó decenas heridas en Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski dijo que el país no había podido interceptar unos 23 misiles balísticos lanzados como parte de una salva junto a otros misiles y drones: “La razón de esto es precisamente el suministro insuficiente de misiles interceptores”.
Pero dicha situación también afecta a los miembros de la OTAN, ya que la disminución de reservas es muy grande como consecuencia de la guerra en Irán, el conflicto en Ucrania, el esfuerzo por desviar recursos de defensa de Europa hacia Asia y el reabastecimiento de interceptores que se enviaban primero a aliados como Israel.
En este sentido, y en un momento en el que Estados Unidos exige que los aliados de la OTAN aumenten su gasto en defensa al 5% (y que gran parte de ese dinero se reutilice en compras de envíos de armas estadounidenses), hay serias dudas en el Viejo Continente sobre si se respetarán las futuras inversiones en armas estadounidenses, incluidas las de nueva generación.
Por ello, más allá de la intención de mantener intactos los vínculos con Washington, se espera que Europa desarrolle nuevas líneas de producción entre 5 y 10 años. Pero, mientras tanto, unos 20 países están formando fila para recibir misiles Patriot (una estimación del Center for Strategic and International Studies indica que podría tardar 42 meses en que Estados Unidos reponga solo sus propios arsenales de misiles, que se estimaban en 2.330 antes de la guerra con Irán y de los cuales ya gastó alrededor de la mitad).
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