China intensificó en las últimas semanas su ofensiva diplomática y militar para reforzar sus reclamos sobre las aguas al este de Taiwán, en un movimiento que eleva la tensión geopolítica en una de las rutas marítimas más sensibles de Asia. Según Pekín, las últimas conversaciones entre Japón y Filipinas para delimitar sus fronteras marítimas en esa zona, sin su participación, son ilegales y representan una provocación directa.
Según el China Institute for Marine Affairs, el acuerdo bilateral alcanzado por Tokio y Manila en mayo para iniciar negociaciones fue “realizado sin consultar a China” y “viola el derecho internacional”. Por ello, el organismo pidió que ambos países abandonen de inmediato su intento de acordar una delimitación bilateral y se sienten a negociar con Pekín.
“Japón y Filipinas deberían cesar inmediatamente su búsqueda de delimitaciones bilaterales y participar activamente en negociaciones con China”, dijo el instituto, que está administrado por el Ministerio de Recursos Naturales de China. Debe tenerse en cuenta que las reclamaciones marítimas de Japón y Filipinas incluyen zonas económicas exclusivas superpuestas al este de Taiwán, un territorio que China considera una provincia rebelde.
En esta línea, la advertencia llega después de un incremento de la actividad de la guardia costera china en la zona, así como de nuevas comunicaciones radiales esta semana dirigidas a buques de investigación japoneses para que cesaran sus operaciones cerca de las islas Senkaku, administradas por Tokio pero reclamadas por China. Esas islas se ubican al noreste de Taiwán y forman parte del tablero de disputas territoriales en el Mar de China Oriental.
En paralelo, el ejército chino reforzó sus ejercicios militares alrededor de Taiwán, lo que alimentó las sospechas de que se trata de ensayos para un eventual bloqueo y de una posible alteración de rutas marítimas clave para el comercio global.
Por su parte, Taiwán valoró positivamente que Japón y Filipinas estén “trabajando para resolver las diferencias marítimas mediante el diálogo pacífico y sobre la base del respeto al derecho internacional”. Manila y Tokio dijeron que las conversaciones tenían como objetivo reforzar la seguridad jurídica en la región y que se llevarían a cabo “de acuerdo con el derecho internacional”.
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