EE.UU. e Irán volverán a sentarse a la mesa de negociaciones esta semana en Doha, en un nuevo intento por consolidar el alto el fuego alcanzado tras varios días de enfrentamientos militares en torno al estrecho de Ormuz. La Casa Blanca confirmó que los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán a Qatar para participar en reuniones de alto nivel destinadas a profundizar el memorándum de entendimiento firmado el 17 de junio, un documento de 14 puntos que estableció una tregua temporal y un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, la seguridad regional y la libre navegación en el Golfo Pérsico.

En este sentido, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó que las conversaciones técnicas continuarán “sobre todas las áreas del memorándum de entendimiento”, mientras que el presidente Donald Trump aseguró que la reunión fue solicitada por Teherán luego de que ambas partes suspendieran los ataques registrados durante el fin de semana. El objetivo inmediato de las negociaciones será consolidar el cese de las hostilidades y garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz.
La situación para el tráfico en el estrecho de Ormuz sigue siendo compleja para las principales compañías navieras
Pese a los anuncios de desescalada, la actividad marítima continúa reflejando la incertidumbre que persiste entre las principales compañías navieras. Según datos de la empresa de inteligencia marítima Kpler, desde el jueves apenas 124 buques de carga atravesaron el estrecho de Ormuz. Antes del inicio de la guerra, más de un centenar de embarcaciones transitaban diariamente por ese corredor marítimo. El seguimiento de Kpler, que incluye petroleros, graneleros, buques de gas natural licuado (GNL) y de gas licuado de petróleo (GLP), muestra que el volumen actual de tráfico en cuatro días equivale aproximadamente al que se registraba en una sola jornada antes del conflicto, una señal de que los operadores continúan evaluando como elevado el riesgo para la navegación comercial.

Aunque un funcionario de la administración Trump afirmó el domingo que “los buques pueden moverse libremente” por el estrecho, la realidad operativa continúa siendo mucho más compleja. En los últimos días se registraron intercambios de ataques entre E.UU. e Irán cerca de Ormuz, mientras dos buques fueron alcanzados por proyectiles de origen aún no esclarecido. Paralelamente, Teherán mantiene un estricto control sobre el corredor marítimo cercano a sus costas y sostiene que cualquier modificación de las rutas de navegación, como la alternativa promovida por Omán con apoyo de organismos internacionales especializados en seguridad marítima, podría incrementar las tensiones en la zona. El canciller iraní, Abás Araqchi, insistió en que únicamente Irán tiene la responsabilidad sobre la administración del estrecho y advirtió que cualquier intento de alterar ese esquema “solo conducirá a situaciones más complicadas”.
Líbano, otro punto de crisis entre EE.UU. e Irán
Sin embargo, la estabilidad en Medio Oriente continúa enfrentando múltiples desafíos. Mientras EE.UU. e Irán intentan sostener el alto el fuego, el conflicto entre Israel y Hezbollah sigue activo en el sur del Líbano. Durante el fin de semana, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que atacaron tres centros de mando del movimiento chiita en Nabatieh y Mayfadoun, además de destruir un lanzador utilizado, según el ejército israelí, para atacar posiciones militares.

Hezbollah denunció, por su parte, que los bombardeos alcanzaron edificios residenciales y calificó las operaciones israelíes como una “flagrante violación del alto el fuego” firmado días atrás en Washington. El acuerdo contempla la retirada gradual de tropas israelíes de dos sectores del sur libanés, aunque Israel ya autorizó la continuidad de determinadas operaciones militares, mientras Irán mantiene como condición para un entendimiento definitivo la retirada completa de las fuerzas israelíes del territorio libanés.
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