La Fuerza Aérea de Estados Unidos consolidó su presencia militar en Asia-Pacífico al establecer una base permanente para sus drones de reconocimiento RQ-4B Global Hawk en la base aérea de Yokota, cerca de Tokio, tras retirarlos de Andersen Air Force Base, en Guam. El cambio comenzó a fines de mayo, cuando el 4º Escuadrón de Reconocimiento inició el traslado. El primer Global Hawk llegó a Yokota el 27 de mayo, y actualmente ya operan allí tres aeronaves.

La decisión refleja que la actividad ISR, por sus siglas en inglés (intelligence, surveillance and reconnaissance), ocupa hoy un lugar central en la planificación militar de Estados Unidos y Japón para el Pacífico occidental. Tanto el Ministerio de Defensa como la Cancillería japonesa advirtieron que la vigilancia aérea y electrónica adquiere mayor relevancia ante el deterioro del entorno de seguridad cerca de Japón y el aumento de la actividad militar en la región.
En esa línea, las Fuerzas Aéreas del Pacífico de Estados Unidos sostuvieron que la mudanza también responde a razones operativas: basar los drones en Yokota permite contar con mejores condiciones climáticas en la región de Kanto durante la temporada de tifones, lo que ayudaría a sostener las operaciones en toda la zona de responsabilidad.
Un dron para vigilar
El RQ-4 Global Hawk no es un sistema de ataque: La propia Fuerza Aérea lo define como una aeronave de vigilancia no armada, tripulada a distancia y diseñada para largas permanencias en vuelo. Está equipada con sensores capaces de operar en cualquier condición climática, de día y de noche.
Cada unidad vuela a unos 60.000 pies de altitud y puede permanecer en el aire por más de 34 horas. Por ello, su valor militar no está en la velocidad, sino en la persistencia: mantenerse durante horas sobre una misma zona permite reunir información sobre buques, aeronaves y movimientos terrestres en áreas extensas.
Más presencia estadounidense en Asia Oriental
El traslado a Japón forma parte de una estrategia más amplia de Washington para desplegar más plataformas no tripuladas de vigilancia en Asia Oriental. Task & Purpose señaló movimientos recientes con drones MQ-9 Reaper de la Fuerza Aérea en Corea del Sur y MQ-9A de los Marines en Filipinas, ambos utilizados para tareas de reconocimiento en zonas cercanas o vinculadas con disputas territoriales.
La consultora Janes evaluó que los drones estadounidenses probablemente operarán en coordinación con la flota japonesa de Global Hawk, que la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón despliega desde Misawa, en el noreste del país. Ese análisis también destacó la creciente actividad militar china en la región como uno de los factores que aceleran este tipo de decisiones.
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