Israel ha comenzado a emitir señales de una posible reducción de su presencia militar en el norte al levantar las restricciones de seguridad en ocho comunidades cercanas a la frontera con el Líbano, coincidiendo con el “progreso alentador” de las charlas entre EE. UU. e Irán. El repliegue israelí del sur libanés es la pieza final para estabilizar el Mediterráneo y evitar una guerra regional total, permitiendo el retorno de miles de desplazados.
La desescalada en el terreno es ya una realidad medible; las fuerzas de defensa de Israel eliminaron las restricciones de seguridad en comunidades fronterizas a partir de las 6:00 a.m. de este lunes, marcando el periodo de calma más largo desde que se intensificaron las hostilidades en marzo. Este movimiento táctico responde a la percepción de que las operaciones “Rising Lion” y “Roaring Lion” han logrado degradar significativamente la capacidad misilística de Hezbollah y la infraestructura nuclear de Irán, permitiendo a Israel negociar desde una posición de fuerza. El presidente israelí, Isaac Herzog, ha manifestado que el país no se opone a una salida diplomática para la guerra con Irán, pero ha impuesto una condición innegociable: cualquier acuerdo debe asegurar que los activos recuperados por el régimen de los ayatolás no se desvíen hacia sus proxies regionales.
Por su parte, Benjamín Netanyahu ha sido enfático en que, si bien Israel mantiene actualmente zonas de seguridad en Gaza, Siria y el Líbano para proteger a su pueblo, estas no son necesariamente permanentes si la amenaza desaparece. El mandatario subrayó que el objetivo de Israel no es una guerra con el Líbano, sino el desmantelamiento de Hezbollah; una vez que esta amenaza sea neutralizada o desarmada, Israel estaría dispuesto a firmar la paz y retirar sus tropas del sur libanés.
Sin embargo, la desconfianza persiste, ya que Netanyahu advirtió que Israel mantendrá su presencia militar “todo el tiempo que sea necesario” para evitar que fuerzas como la división Radwan vuelvan a amenazar la Galilea.
Desde la perspectiva de la mediación en Suiza, el vicepresidente JD Vance ha señalado que se están discutiendo mecanismos técnicos para asegurar que el fin de las hostilidades en el Líbano sea coordinado y duradero. Mientras tanto, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha dejado claro que, aunque agradece los esfuerzos internacionales para detener la agresión israelí, no aceptará interferencias en sus asuntos internos, insistiendo en que es el Estado libanés quien debe garantizar la seguridad nacional y no las facciones armadas.
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