Se conoció el texto del Memorando de Islamabad entre Estados Unidos e Irán, el documento que busca ordenar el fin de la guerra y abrir una ventana de negociación para cerrar un acuerdo definitivo. El texto confirma que Washington y Teherán pactaron una arquitectura de desescalada que combina seguridad, petróleo, sanciones, activos congelados y programa nuclear.
El primer punto del memorando declara la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo Líbano. También establece que ambas partes y sus aliados deberán abstenerse de iniciar nuevas operaciones militares, amenazar con el uso de la fuerza o interferir en la soberanía del otro.
El segundo eje es el Estrecho de Ormuz. Según el documento, Estados Unidos comenzará a levantar el bloqueo naval contra Irán y deberá completarlo en un plazo de 30 días. A cambio, Irán se compromete a garantizar el paso seguro de buques comerciales sin cobro durante 60 días, mientras trabaja para remover obstáculos técnicos y militares y restaurar el tráfico marítimo.
El memorando también incluye uno de los puntos económicos más sensibles: un plan de al menos US$300.000 millones para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán. El mecanismo deberá ser acordado con socios regionales y quedará definido dentro del acuerdo final, mientras Estados Unidos se compromete a otorgar las licencias, permisos y exenciones necesarias para habilitar las transacciones financieras.
En materia de sanciones, el texto plantea que Washington deberá terminar, bajo un calendario acordado, sanciones unilaterales, primarias y secundarias, además de resoluciones vinculadas a Naciones Unidas y a la Junta de Gobernadores del OIEA. Sin embargo, ese punto queda atado a la negociación final y no implica un levantamiento total automático por la sola firma del memorando.
El capítulo nuclear es el más delicado. Irán reafirma que no procurará ni desarrollará armas nucleares, mientras ambas partes acuerdan resolver el destino del material enriquecido acumulado mediante un mecanismo negociado. El texto menciona como metodología mínima la dilución del material dentro de Irán bajo supervisión del OIEA, pero deja abierta la discusión sobre enriquecimiento y otras necesidades nucleares iraníes.
El documento también establece que, mientras se negocia el acuerdo final, ambas partes deberán mantener el statu quo: Irán no ampliaría el estado actual de su programa nuclear y Estados Unidos no impondría nuevas sanciones ni desplegaría fuerzas adicionales en la región. En paralelo, el Departamento del Tesoro estadounidense emitiría exenciones para exportaciones de crudo, productos petroleros, derivados y servicios asociados, incluyendo banca, seguros y transporte.
Otro punto clave es el acceso a activos congelados o restringidos de Irán. El memorando indica que esos fondos deberán quedar plenamente disponibles para su uso mediante procedimientos acordados durante la negociación, con autorizaciones estadounidenses para que puedan destinarse a beneficiarios definidos por el Banco Central iraní.
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