Mientras Estados Unidos jugaba contra Paraguay en el Mundial, Trump anunció un ataque del Comando Sur contra el líder del Tren de Aragua

Christian Pulisic #10 y Weston McKennie #8 de Estados Unidos celebran el primer gol de su equipo, un autogol de Damian Bobadilla de Paraguay (no en la imagen), para ponerse 1-0 en el minuto 7 durante el partido del Grupo D de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre EE. UU. y Paraguay en el Estadio de Los Ángeles el viernes. Dean Mouhtaropoulos/Getty Images

Christian Pulisic #10 y Weston McKennie #8 de Estados Unidos celebran el primer gol de su equipo, un autogol de Damian Bobadilla de Paraguay (no en la imagen), para ponerse 1-0 en el minuto 7 durante el partido del Grupo D de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre EE. UU. y Paraguay en el Estadio de Los Ángeles el viernes. Dean Mouhtaropoulos/Getty Images

Mientras Estados Unidos jugaba contra Paraguay en Los Ángeles por su debut en el Mundial 2026, Donald Trump anunció una operación militar de alto impacto en América Latina: según el presidente estadounidense, el Comando Sur llevó a cabo un “ataque cinético letal” en Venezuela para matar a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua.

Captura de pantalla del video del ataque de EE.UU. a posiciones del Tren de Aragua. Crédito: Secretaria de Defensa de EE.UU. via X

El anuncio fue realizado por Trump a través de sus redes sociales, donde sostuvo que la operación se produjo bajo su dirección y que fue coordinada con “amigos en Venezuela”. En el mismo mensaje, el mandatario presentó la acción como parte de su ofensiva contra organizaciones criminales transnacionales, a las que su administración viene tratando bajo el marco de amenaza terrorista.

El Tren de Aragua, nacido en Venezuela y expandido durante los últimos años hacia distintos países de América Latina y Estados Unidos, fue designado por Washington como organización terrorista extranjera. Esa clasificación abrió una nueva etapa en la política de seguridad estadounidense, al permitir que la lucha contra ciertos grupos criminales sea presentada no solo como un asunto policial o migratorio, sino también como un problema de seguridad nacional.

La operación anunciada contra Niño Guerrero representa un salto político y operativo dentro de esa doctrina. No se trata de una captura, una sanción o una acusación judicial, sino de un ataque militar atribuido al Comando Sur contra el jefe de una organización criminal latinoamericana. En términos regionales, el dato instala una pregunta de fondo: hasta dónde está dispuesto a llegar Washington en su campaña contra carteles y redes criminales designadas como terroristas.

Trump vinculó el ataque con casos de violencia ocurridos en Estados Unidos y con su promesa de campaña de expulsar y perseguir a integrantes de organizaciones criminales extranjeras. También acusó a la administración de Joe Biden de haber permitido el ingreso de delincuentes por la frontera sur y presentó la operación como una forma de “retribución” para las víctimas y sus familias.

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