El Ministerio de Defensa de Taiwán detectó 11 aeronaves militares chinas, seis buques de guerra y tres buques oficiales operando alrededor de la isla entre la mañana del miércoles y la mañana del jueves, en una nueva jornada de presión militar de Beijing sobre el Estrecho de Taiwán.
Según el reporte difundido por Taipei, nueve de las once aeronaves del Ejército Popular de Liberación cruzaron la línea media del Estrecho de Taiwán e ingresaron en sectores norte y suroeste de la zona de identificación de defensa aérea taiwanesa. En respuesta, las Fuerzas Armadas de Taiwán desplegaron aeronaves, buques y sistemas costeros de misiles para monitorear la actividad china.
El movimiento se suma a una tendencia sostenida durante junio. De acuerdo con los registros citados por medios taiwaneses, en lo que va del mes Taiwán ya detectó más de 100 operaciones de aeronaves militares chinas y más de 130 movimientos de buques alrededor de la isla, entre unidades navales y embarcaciones oficiales.
La presencia simultánea de aviones, buques de guerra y buques oficiales refuerza una dinámica que Taipei describe como tácticas de “zona gris”: operaciones por debajo del umbral de una guerra abierta, pero diseñadas para desgastar la respuesta taiwanesa, normalizar la presencia china en torno a la isla y presionar sobre sus márgenes de soberanía efectiva.
El episodio ocurre además en una semana especialmente sensible. Taiwán realizó ejercicios de defensa costera con sistemas HIMARS y lanzadores Thunderbolt-2000, en maniobras orientadas a simular una respuesta frente a un eventual intento de desembarco chino. El objetivo fue mostrar movilidad, capacidad de fuego y supervivencia en un escenario donde Beijing podría buscar saturar defensas y golpear nodos críticos.
Para China, estos despliegues funcionan como una forma de mantener presión constante sin cruzar necesariamente hacia una confrontación directa. Beijing considera a Taiwán parte de su territorio y no renunció al uso de la fuerza para lograr la reunificación, mientras el gobierno taiwanés rechaza esas reivindicaciones y sostiene que solo su población puede decidir su futuro.
La dimensión marítima también gana peso. En los últimos días, Taipei denunció patrullas de la Guardia Costera china al este de la isla y acusó a Beijing de utilizar supuestas operaciones de “aplicación de la ley” para ampliar su control en aguas disputadas. Esa combinación de presión aérea, naval y parapolicial muestra que la disputa ya no se limita al Estrecho, sino que se proyecta hacia el espacio marítimo circundante.
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