La experiencia acumulada por Ucrania en la guerra contra Rusia comienza a convertirse en una herramienta de influencia internacional. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, confirmó que al menos 11 países solicitaron asistencia para enfrentar drones Shahed iraníes y otras amenazas similares. Este movimiento refleja cómo la experiencia acumulada en la guerra comienza a convertirse en una herramiento de influencia, pasando de ser un país receptor de ayuda militar a convertirse también en un proveedor de conocimiento estratégico en materia de defensa.
Según explicó el mandatario, las solicitudes provienen de países vecinos de Irán, Estados europeos y Estados Unidos. El interés se concentra en tres áreas específicas: sistemas de interceptación de drones, capacidades de guerra electrónica y programas de formación para fuerzas armadas y organismos de seguridad. “Existe un claro interés en la experiencia de Ucrania para proteger vidas”, afirmó Zelensky al referirse a los pedidos recibidos por Kiev.
La demanda internacional no surge de manera casual. Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, Ucrania enfrentó miles de ataques con drones Shahed, convirtiéndose en el país con mayor experiencia práctica del mundo en la detección, seguimiento y neutralización de este tipo de amenazas. Para responder a una campaña sostenida de ataques aéreos, las fuerzas ucranianas desarrollaron una combinación de radares, sensores acústicos, guerra electrónica, interceptores especializados y procedimientos operativos capaces de neutralizar una elevada proporción de los drones lanzados por Rusia.
Ucrania empieza a exportar doctrina antidrón
La guerra en Oriente Medio aceleró el interés por estas capacidades. Durante marzo, Zelensky confirmó el envío de especialistas ucranianos y sistemas de defensa antidrón a la región, incluyendo apoyo destinado a reforzar la protección de instalaciones estadounidenses en Jordania. El despliegue constituye uno de los primeros casos en los que Ucrania exporta directamente experiencia militar adquirida durante el conflicto con Rusia, trasladando lecciones aprendidas desde Europa del Este hacia otro escenario de seguridad internacional.
Más allá de la asistencia técnica, Kiev intenta posicionar un concepto más amplio que apunta a la construcción de una red internacional de cooperación contra amenazas aéreas de bajo costo. Zelensky reiteró que Ucrania viene proponiendo desde hace tiempo el fortalecimiento de capacidades conjuntas para enfrentar drones y misiles, e incluso planteó la necesidad de actuar contra las instalaciones industriales que producen armamento utilizado por regímenes considerados agresores.
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