El portaaviones británico HMS Prince of Wales se despliega con buques de guerra de EE.UU. y cazas F-35 para el ejercicio antisubmarino de la OTAN

El portaaviones HMS Prince of Wales. Crédito: Real Armada Británica

El portaaviones HMS Prince of Wales. Crédito: Real Armada Británica

El Reino Unido está en primera línea de la OTAN a la hora de disuadir y defender el Norte Alto: a través de la Operación Firecrest, el portaaviones HMS Prince of Wales lidera un grupo de ataque de la Royal Navy compuesto por buques de guerra y aviones F-35, desplegados para participar en Dynamic Mongoose 26, el principal ejercicio de guerra antisubmarina (ASW) de la

Imagen de los buques británicos que participan del ejercicio de la OTAN. Créditos: UK Defence Staff in US

Cabe recordar que la OTAN ha lanzado Dynamic Mongoose 2026 frente a la costa de Noruega, trayendo submarinos, buques de guerra y aviones de patrulla marítima de nueve naciones aliadas en uno de los ejercicios de guerra antisubmarina más exigentes de la Alianza. El simulacro busca reforzar la capacidad de la OTAN para detectar y contrarrestar amenazas submarinas cada vez más capaces y presentes en el Atlántico Norte y el Alto Norte, regiones que se están convirtiendo en el centro de las operaciones submarinas rusas.

En este sentido, el Dynamic Mongoose 26 pone un fuerte énfasis en operaciones de guerra antisubmarina (ASW) de alta intensidad, interoperabilidad multinacional y preparación operativa en condiciones árticas. Según funcionarios de la OTAN, el ejercicio es un componente crítico de la postura disuasoria de la Alianza en medio de una creciente competencia submarina a través de los accesos marítimos del norte.

El mar de Noruega sigue siendo una de las zonas marítimas más estratégicamente sensibles de la OTAN debido a su conexión directa entre el Océano Ártico y el Atlántico Norte. Según la OTAN, el control de esta región es esencial para salvaguardar las rutas de refuerzo transatlánticas, proteger las líneas estratégicas de comunicación marítima y monitorizar los movimientos de submarinos procedentes de la Flota del Norte rusa, que opera desde bases en la península de Kola.

Para la OTAN, la preocupación principal es la creciente capacidad de Rusia para operar submarinos bajo el hielo ártico y dentro de la brecha de Groenlandia-Islandia-Reino Unido (GIUK), un punto clave de estrangulamiento marítimo históricamente crucial durante la Guerra Fría. Las patrullas submarinas rusas en esta región podrían desafiar la libertad de maniobra de la OTAN a través del Atlántico y amenazar los convoyes de refuerzo en caso de crisis o conflicto.

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