La presencia de cuatro buques de la Guardia Costera de China en aguas al este de Taiwán elevó nuevamente las tensiones en el Estrecho de Taiwán y llevó al gobierno de Taipei a denunciar una nueva estrategia de presión. El ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, calificó la operación como un “acto provocador” y una forma de “guerra cognitiva”, asegurando que las fuerzas armadas y la Guardia Costera de la isla mantendrán una estrecha coordinación para responder a futuras incursiones.
En este sentido, la controversia surgió después de que medios estatales chinos informaran que cuatro embarcaciones habían sido desplegadas para realizar una “operación especial de control del tráfico marítimo” al este de Taiwán. Pekín vinculó la medida al reciente anuncio de Japón y Filipinas de iniciar conversaciones formales para delimitar sus fronteras marítimas, una iniciativa que China considera relacionada con áreas sobre las que reclama jurisdicción. Según la Guardia Costera taiwanesa, sus unidades interceptaron a las embarcaciones chinas y les ordenaron abandonar las aguas restringidas de la isla, lo que finalmente ocurrió durante la madrugada del lunes.
Para el gobierno taiwanés, el incidente forma parte de una campaña más amplia destinada a erosionar gradualmente la percepción de soberanía de la isla sobre sus espacios marítimos. “Están intentando reclamar las aguas orientales como su dominio, como si extendieran una gran telaraña sobre la zona”, declaró Koo ante el Parlamento. El ministro sostuvo que la maniobra buscó proyectar la idea de que las aguas al este de Taiwán forman parte de la esfera de control de Pekín, una narrativa que Taipei rechaza categóricamente.
China busca aumentar su presión sobre Taiwán
Las autoridades taiwanesas también advirtieron sobre un incremento sostenido de las actividades chinas en la región. Kuan Bi-ling, directora del Consejo de Asuntos Oceánicos de Taiwán, denunció que desde principios de mayo China desarrolla una campaña de “provocaciones cada vez más intensas”, incluyendo operaciones cerca de las islas Pratas, administradas por Taiwán en el Mar de China Meridional, y el despliegue de buques de investigación en zonas cercanas a la isla. Según Kuan, estas acciones buscan aumentar la presión estratégica sobre Taipei sin llegar a desencadenar un conflicto abierto.
Asimismo, este incidente coincide con una misión prolongada del portaaviones chino Liaoning en el Pacífico Occidental. De acuerdo con el Ministerio de Defensa taiwanés, el grupo de combate encabezado por el Liaoning ha operado en aguas al este de Filipinas, una zona clave para el acceso de China al océano Pacífico. Analistas de seguridad consideran que estas operaciones forman parte de los esfuerzos de Pekín para expandir su capacidad de proyección naval y demostrar que puede operar más allá de la denominada “primera cadena de islas”, integrada por Japón, Taiwán y Filipinas.
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