La Armada de Estados Unidos despliega su portaaviones nuclear USS Nimitz en Jamaica durante cinco días en el marco de una cooperación regional bajo el ejercicio Southerm Seas 2026. Sin embargo, este movimiento reavivando el debate sobre el alcance de la presencia militar estadounidense en el Caribe, diversos sectores políticos y diplomáticos de la región consideran que el despliegue constituye una señal de presión sobre Cuba en un momento de renovadas tensiones entre ambos países.
En este sentido, serán cinco días en los qie el buque insignia de la Armada estadounidense permanecerá en Kingston como última parada de un recorrido que incluyó visitas y actividades con gobiernos y fuerzas armadas de Sudamérica y el Caribe. Según la Embajada de Estados Unidos en Jamaica, la presencia del Nimitz busca fortalecer una relación bilateral histórica y promover la cooperación marítima y la seguridad regional.
El encargado de negocios estadounidense, Scott Renner, afirmó que la visita representa “un hito importante en la larga colaboración entre nuestros países” y destacó los beneficios económicos y sociales derivados de la llegada de cientos de marinos a la isla. Sin embargo, la explicación oficial no logró disipar las sospechas en parte del Caribe.
¿Por que? Esto se debe a que escala se produce pocos días después de que varios ministros de Relaciones Exteriores de la región expresaran su preocupación por declaraciones procedentes de Washington que sugieren la posibilidad de acciones más agresivas hacia Cuba. En un comunicado conjunto, los cancilleres advirtieron que cualquier intervención militar tendría consecuencias humanitarias y podría alterar significativamente la arquitectura de seguridad regional.
Estados Unidos refueza sus asociones marítimas en Sudamérica
La visita del Nimitz también debe analizarse en el contexto más amplio de Southern Seas 2026, una operación impulsada por el Comando Sur de Estados Unidos que busca incrementar la interoperabilidad entre fuerzas navales de la región. Desde marzo, el grupo de combate encabezado por el portaaviones ha desarrollado actividades con México, Panamá, Ecuador, Chile y Argentina, incluyendo ejercicios conjuntos, visitas protocolares y programas de intercambio militar. Según la Marina estadounidense, la iniciativa pretende fortalecer asociaciones marítimas y mejorar la capacidad de respuesta ante desafíos comunes de seguridad.
En Sudamérica, el despliegue adquirió especial relevancia por las maniobras realizadas junto a Chile y Argentina. En aguas chilenas, aeronaves F-16 operaron junto a los F/A-18 Super Hornet embarcados en el portaaviones, mientras que en el Atlántico Sur el Nimitz participó en ejercicios con destructores, corbetas y aeronaves de la Armada Argentina. Las actividades incluyeron simulaciones de defensa aérea, maniobras tácticas, operaciones de comunicaciones y entrenamiento combinado, reforzando la cooperación militar entre Washington y Buenos Aires.
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