La guerra entre Rusia y Ucrania ha registrado este martes 2 de junio un nuevo pico en su escalada, luego de que Kiev lanzó una nueva oleada de ataques con drones contra objetivos en territorio ruso, y Moscú respondió con una ofensiva aérea a gran escala que ha alcanzado Kiev y otras ciudades ucranianas. El intercambio se produce apenas horas después de los ataques ucranianos contra activos estratégicos rusos y refleja una creciente dinámica de represalias entre ambos bandos.
Según informó el Ministerio de Defensa de Ucrania, las Fuerzas de Sistemas No Tripulados atacaron un sistema de defensa aérea Pantsir-S1, estaciones de radar costeras, puestos de mando, embarcaciones especializadas, concentraciones de tropas e instalaciones vinculadas a la producción de drones rusos. Paralelamente, diversos canales de seguimiento del conflicto reportaron una nueva oleada masiva de UAV ucranianos sobre territorio ruso. Entre los objetivos alcanzados figura la refinería de Ilsky, en la región de Krasnodar, donde se registró un incendio tras un ataque nocturno con drones, de acuerdo con reportes recogidos por Reuters.
La respuesta rusa no tardó en llegar. Moscú lanzó durante la noche una combinación de misiles de largo alcance, misiles hipersónicos y drones contra siete regiones ucranianas, incluyendo Kiev, Járkov y Zaporiyia. El Ministerio de Defensa ruso sostuvo que la operación fue una represalia por lo que calificó como “actos terroristas” de Ucrania dentro del territorio ruso. Las autoridades ucranianas informaron víctimas mortales y más de un centenar de heridos, mientras columnas de humo fueron observadas en la capital tras la activación de alertas aéreas.
La secuencia de ataques y contraataques evidencia una aceleración del conflicto en un momento especialmente sensible. El Kremlin afirmó que la guerra ha entrado en un “nuevo paradigma” tras los recientes golpes ucranianos contra infraestructura y objetivos estratégicos rusos, mientras el presidente Volodímir Zelenski advirtió que los servicios de inteligencia de Ucrania detectaron indicios de nuevas operaciones rusas de gran escala. Con ambos bandos ampliando el alcance geográfico y estratégico de sus ataques, la atención se concentra ahora en la capacidad de Rusia para sostener su campaña de represalias y en los próximos movimientos de la creciente ofensiva ucraniana sobre la retaguardia militar y energética rusa.
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