EE.UU. destina 100 millones de dólares para entrenarse contra los misiles antibuque de China y Rusia

Northrop Grumman anunció la entrega del vehículo objetivo GQM-163A “Coyote” número 200 a la Marina de EE.UU. el 30 de mayo de 2025, un hito en su producción desde el año 2000. Créditos: Northrop Grumman.

Northrop Grumman anunció la entrega del vehículo objetivo GQM-163A “Coyote” número 200 a la Marina de EE.UU. el 30 de mayo de 2025, un hito en su producción desde el año 2000. Créditos: Northrop Grumman.

La Armada de Estados Unidos adjudicó un contrato por casi 100 millones de dólares a Northrop Grumman para mantener operativo hasta 2031 el programa del misil objetivo supersónico GQM-163A Coyote, una plataforma diseñada para replicar los perfiles de ataque de los misiles antibuque más avanzados de China y Rusia. La decisión busca sostener el entrenamiento y las pruebas de los sistemas de defensa naval estadounidenses frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Según informó la División de Armamento del Centro de Guerra Aérea Naval en Point Mugu, California, el contrato cubre servicios operativos, planificación de trayectorias de vuelo, soporte técnico y preparación de lanzamientos del Coyote. Aunque no se trata de un arma de combate, el misil es utilizado como blanco realista para que destructores, fragatas y portaaviones practiquen la interceptación de amenazas similares a los misiles chinos YJ-12 o los rusos P-800 Oniks.

La relevancia estratégica del programa radica en que el GQM-163A es actualmente el único misil objetivo supersónico de vuelo rasante producido en Estados Unidos. Puede superar Mach 2,5 volando a apenas cuatro metros sobre la superficie del mar o ejecutar ataques en picada a velocidades superiores a Mach 3,5, reproduciendo las principales tácticas utilizadas por los modernos misiles de crucero antibuque. Estas capacidades son fundamentales para validar sistemas como el Aegis y los misiles Standard empleados por la Armada estadounidense y varias armadas aliadas.

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La renovación del programa llega en un contexto de creciente preocupación de Washington por la expansión de los arsenales navales de China y Rusia. Durante las últimas dos décadas, el Coyote se convirtió en una herramienta central para los ejercicios de fuego real de Estados Unidos, Japón, Israel y varios miembros de la OTAN. Para los planificadores navales estadounidenses, mantener este nivel de realismo en el entrenamiento resulta clave ante escenarios como el Mar de China Meridional, donde una eventual confrontación podría involucrar ataques coordinados con grandes salvas de misiles supersónicos y subsónicos dirigidos contra grupos navales occidentales.

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