El grupo de tareas del portaaviones chino Liaoning continúa realizando ejercicios en el Pacífico occidental como parte de su plan anual de entrenamiento, reconoció el portavoz del Ministerio de Defensa de China, Jiang Bin. Pekín sostiene que se trata de maniobras “rutinarias” orientadas a reforzar capacidades de combate en alta mar. En detalle, la operación fue iniciada el 19 de mayo e incluye vuelos tácticos de largo alcance, ejercicios de tiro real, apoyo operativo y misiones de rescate integrado.
La actividad, sin embargo, fue seguida de cerca por Japón, que reportó la observación de despegues y aterrizajes de aeronaves embarcadas y el despliegue del grupo de portaaviones en aguas del Pacífico occidental. El Ministerio de Defensa japonés también destacó la presencia de unidades navales de escolta, incluyendo una fragata Tipo 054B, lo que refuerza la lectura de Tokio sobre una creciente proyección de capacidades chinas en escenarios lejanos.
Qué se sabe del ejercicio y qué busca China
Según la Armada china, el objetivo del entrenamiento es probar y mejorar capacidades de combate realistas en operaciones de “alta mar”, avanzando hacia un modelo de guerra de sistemas integrados. Desde su incorporación, el Liaoning ha sido utilizado como plataforma de desarrollo doctrinario para operaciones de portaaviones, con especial énfasis en la coordinación entre la aviación embarcada, los escoltas y el apoyo logístico.
En este ejercicio también se destacó la participación de la fragata Type 054B Luohe, que, según analistas chinos, marca un paso en la expansión de capacidades antisuperficie y antiaéreas en despliegues de larga distancia.
El componente aéreo y el mensaje estratégico
Medios estatales chinos como CCTV remarcaron que el entrenamiento incluye la posible integración de cazas de nueva generación como el J-35 junto con el ya operativo J-15. Según expertos citados en la prensa china, la combinación de ambos permitiría ampliar el alcance de ataque y mejorar la penetración en entornos defensivos complejos.
Aunque Pekín evita enmarcarlo como un mensaje político directo, el despliegue ocurre en un contexto de creciente competencia naval en el Indo-Pacífico, donde las operaciones de portaaviones son interpretadas como demostraciones de madurez operativa y capacidad de proyección.
Japón, vigilancia y tensiones en el mar abierto
Desde Tokio, el Ministerio de Defensa señaló que unidades navales y aéreas japonesas han seguido de cerca la actividad del grupo de combate chino. En el pasado, Japón ha denunciado acercamientos de reconocimiento durante ejercicios similares, lo que Pekín considera parte del derecho de navegación en alta mar.
Funcionarios chinos, en tanto, acusaron a terceros países de “exagerar” la situación y advirtieron contra lo que describen como maniobras de vigilancia cercanas que podrían elevar el riesgo de incidentes en el mar y el aire.
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