El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a Cuba mientras se profundiza la crisis social por la falta de combustible, consecuencia del bloqueo norteamericano a la isla. En este contexto de crisis, fuentes de la agencia confirmaron que Estados Unidos solo apoyará al gobierno de La Habana si hay “cambios significativos” en la conducción de la nación caribeña.
El viaje de Ratcliffe pone de relieve el especial momento que viven las dos administraciones, con el gobierno de Trump presionando al gobierno cubano para que imprima una mayor apertura a su política económica y haga cambios en su estructura de gubernamental. Del otro lado, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha abogado por el diálogo pero sin conceder mayores modificaciones al esquema vigente desde la revolución de 1959.
El director de la CIA viajó a Cuba en medio de las protestas sociales y advierten que Estados Unidos solo va a colaborar si hay “cambios significativos” en la isla
La caída de Nicolás Maduro y el posterior bloqueo del petróleo venezolano a Cuba, así como la amenaza de sanciones norteamericanas a quienes vendan combustible a la isla, agudizó la difícil situación de la red eléctrica local. Los apagones se suceden en la isla y los productos garantizados por el racionamiento se acortan, mientras el miércoles volvieron a estallar protestas que ponen en juego la gobernabilidad.

La asistencia norteamericana podría destrabar esta situación, pero una fuente de la CIA confirmó bajo condición de anonimato a la Agencia Reuters que la colaboración económica y de seguridad norteamericana solo se dará si hay “cambios significativos” en la isla. Aunque no fueron especificados, se infiere que es una referencia a lo que ocurrió en Venezuela, donde la captura de Maduro dio lugar a un gobierno bajo la administración de su vicepresidente, Delcy Rodríguez, que se ha mostrado más abierto a la intervención de Estados Unidos. Por otro lado, hace décadas que los gobiernos norteamericanos reclaman que Cuba liberalice su economía centralizada en el estado, pague reparaciones por las propiedades expropiadas durante el gobierno de Fidel Castro y permita elecciones “libres y justas”.
El Ministerio del Interior cubano confirmó la visita de Ratcliffe a la isla y sostuvo que “ambos lados manifestaron su interés en desarrollar la cooperación bilateral entre agencias de la ley, en interés de la seguridad de ambos países, así como la seguridad regional e internacional”. Una vez más, las autoridades cubanas ratificaron que la isla no representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, como si ocurrió en 1962 durante la crisis de los misiles soviéticos enviados a Cuba.

A mediados del mes pasado, el presidente Miguel Díaz-Canel prometió a Estados Unidos librar una “guerra asimétrica” si Donald Trump ordena invadir Cuba y se negó a renunciar a su cargo, en una entrevista con una cadena estadounidense, algo que también es excepcional en la comunicación del régimen cubano. Su acercamiento a la prensa norteamericana se dio poco después de que el presidente Trump manifestara su voluntad de “tomar Cuba“.
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