El próximo encuentro bilateral entre Donald Trump yXi Jinping, que se realizará entre el 14 y el 15 de mayo, sin dudas tendrá en las conversaciones la situación entre China, Estados Unidos y Taiwán, uno de los temas pendientes de resolución en sus relaciones diplomáticas. Pero, ¿realmente algo puede cambiar en las próximas horas?
Hay que recordar que la isla se autogobierna desde 1949, cuando los nacionalistas chinos derrotados en la guerra civil por los comunistas de Mao Zedong se refugiaron en Taiwán y fundaron la denominada República de China. Pekín nunca dejó de reclamar la reincorporación de este territorio, que desarrolló un sistema democrático bajo el cual se rige actualmente.
Sin embargo, la poca cantidad de países que reconocen oficialmente a Taiwán -para no irritar al gobierno chino- muestran la precaria situación de la isla, que se ganó un lugar en la discusión mundial por su avanzada industria tecnológica, detrás del funcionamiento de buena parte de los semiconductores y otros productos clave para la economía digital.
EE.UU.-Taiwan-China: qué debemos saber de cara a la cumbre Trump-Xi y qué puede cambiar
En este contexto, Estados Unidos es sin dudas uno de los principales sostenes de Taiwán. Aunque el gobierno norteamericano no ha reconocido oficialmente su estado, sí mantiene en la práctica el statu quo con la venta de armamento y respaldo politico, el cual se traduce en una disuasión militar cuyo sostenimiento es clave para alejar la amenaza china.
Es que el gobierno de Xi Jinping ha intensificado los ejercicios militares alrededor de Taiwán, recordando a sus habitantes que se trata de un territorio en disputa sobre el que China quiere asentar su soberanía. Promesas como la réplica del esquema “un país, dos sistemas” que se aplicó en Hong Kong y Macao no han hecho mella en la mayoría de la opinión pública taiwanesa, aunque sí existen sectores de la política isleña que abogan por la reincorporación al mapa continental.
Así se observó el mes pasado con la visita a Pekín de la dirigente opositora Cheng Li-wun, jefa del tradicional partido Kuomintang que fundó la República China. La política afirmó que la visita busca abrir una “nueva primavera” en las relaciones en torno al estrecho de Taiwán y fomentar medidas de confianza mutua. En paralelo, Pekín congeló todo diálogo con el gobierno electo de Lai Ching-te.
Antes de la cumbre, el mandatario taiwanés agradeció públicamente a Estados Unidos por la asistencia brindada para fortalecer los sistemas defensivos de la isla. El año pasado, el gobierno norteamericano cerró el mayor trato armamentístico de su historia con Taiwán por USD 11 mil millones, parte de un presupuesto en Defensa que el gobierno de Lai Ching-te logró ampliar a USD 25 mil millones en el parlamento local.
Aunque Trump estuvo dispuesto a avanzar en esta multimillonaria venta, también ha intentado bajar el tono a la cuestión taiwanesa para no irritar a China. De todas maneras, teniéndolo como visitante, es difícil pensar que Xi Jinping no va a mencionar la campaña por la expansión territorial que concibe como un estandarte de su mandato.
Te puede interesar: Mientras Occidente discute el fin de la era de los portaaviones, China proyecta construir seis más en la próxima década
