A pocos días de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visite China para reunirse con su homólogo Xi Jinping, el Gigante Asiático está apuntando contra un rival mucho menos poderoso: esta semana, Pekín intensificó su retórica contra el viaje del presidente paraguayo, Santiago Peña, quien la semana pasada visitó Taiwán, una isla considerada una provincia rebelde por parte de China.
Actualmente, Paraguay es uno de los 12 países que mantienen relaciones diplomáticas formales con Taiwán. Por eso, Peña elogió su relación en reuniones con el presidente Lai Ching-te por basarse en la libertad y la democracia, aunque desde Pekín afirmaron que él y sus colegas eran “peones de fuerzas separatistas” y que tenían “motivos ocultos” para mantenerse con Taipéi.
Antes del viaje de Peña, China instó a Paraguay a romper lazos con Taiwán y estar del “lado correcto de la historia”. Pero, tras la concreción de la visita, el ministerio de Asuntos Exteriores chino adoptó un tono aún más contundente: el portavoz Guo Jiakun dijo que las encuestas de opinión paraguayas mostraban que más del 90% de la población apoyaba el establecimiento de relaciones con Pekín.
“Esto demuestra plenamente que revolcarse en el fango con las autoridades taiwanesas es profundamente impopular. Ciertos políticos paraguayos no solo hacen oídos sordos a esto, sino que también visitan descaradamente Taiwán arriesgándose a una condena universal, mostrando públicamente su apoyo a figuras como Lai Ching-te y sirviendo voluntariamente como peones de las fuerzas separatistas independentistas de Taiwán”, agregó, remarcando que si esos políticos actúan en interés del pueblo paraguayo o tienen “motivos ocultos es algo que cualquier persona perspicaz puede ver claramente”.
Según algunos políticos y líderes empresariales paraguayos, los vínculos diplomáticos con Taiwán son cada vez más costosos y argumentan que el país ha obtenido un beneficio económico limitado de la relación, por lo que debería establecer relaciones con Pekín.
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