El desarrollo de portaaviones fue una certeza de poder marítimo en el pasado. Actualmente existe un debate: mientras en Occidente se discute la relatividad de su importancia, amenazados por una serie de nuevos armamentos que incluyen la saturación de sus defensas a través de sistemas no tripulados, China avanza en la construcción de seis buques de este tipo de acá a 2035, un programa que de concretarse la pondría en un nivel muy cercano a Estados Unidos.
Cabe recordar que, a fines del año pasado, un informe anual del Departamento de Defensa de EE.UU. sostuvo que la Armada del EPL apunta a producir seis portaaviones hacia 2035, lo que llevaría su inventario total a nueve. Por su parte, Washington encuadra esta expansión dentro de un “rearme histórico” que eleva la sofisticación y la resiliencia del poder militar chino.
Mientras Occidente discute el fin de la era de los portaaviones, China proyecta construir seis más en la próxima década
No hay dudas de que el uso de portaaviones sigue siendo relevante en el presente. Este mismo mes se quebró el récord de despliegue para un buque de este tipo desde el fin de la Guerra Fría, con el USS Gerald R. Ford -el navío insignia de la Armada norteamericana- pasando mas de 310 días en alta mar por su intervención en las campañas militares ordenadas por Donald Trump en Medio Oriente y el Caribe.
Sin embargo, distintos analistas advierten que los portaaviones —durante décadas el núcleo del poder militar de Estados Unidos— están perdiendo relevancia frente a amenazas más baratas, flexibles y difíciles de interceptar como drones y misiles antibuque. Algunos antecedentes recientes refuerzan esta lectura: en 2025, el portaaviones USS Harry S. Truman debió retirarse del Mar Rojo tras ataques de los rebeldes hutíes con drones y misiles, mientras que el USS Abraham Lincoln debió ser reposicionado a mayor distancia de Irán tras amenazas con misiles balísticos en el conflicto actual.
Pero este debate no parece hacer mella en China, donde el objetivo del gobierno de Xi Jinping parece ser ampliar la flota de este tipo de buques en poco tiempo. Luego de haber puesto en servicio el primer portaaviones nuclear diseñado y fabricado íntegramente en el país, la Armada del Ejército Popular de Liberación no niega estar trabajando en el astillero de Dalina en el que será el cuarto portaaviones chino. Como se mencionó, este desarrollo es solo un peldaño hacia el objetivo superior de contar con nueve portaaviones en 2035.
En cambio, la flota estadounidense se verá, si no bien reducida, si estancada en su número. Aunque el próximo portaaviones nuclear de Estados Unidos, el John F. Kennedy, marcará una consolidación tecnológica naval, el proyecto ya enfrenta retrasos de años por parte del constructor Huntington Ingalls Industries. Luego de haber completado exitosamente su prueba de mar este año, se espera que pueda ser entregado a la Armada en marzo de 2027.
De cumplirse las estimaciones chinas, la potencia asiática contaría con nueve portaaviones, contra once de Estados Unidos. Las implicancias de esta semi paridad se evaluarán en función de la importancia que tengan este tipo de buques en el futuro, donde nuevos armamentos podrían relativizar la importancia de desarrollar estos colosales navíos.
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