El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que su homólogo chino coincidió en que Teherán ha experimentado una transformación significativa desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, alcanzando un estatus internacional superior y demostrando su capacidad y autoridad. La cumbre entre embos se celebró mientras el país persa continúa negociando con Estados Unidos y a pocos días de que el presidente norteamericano Donald Trump visite Pekín.
Tras una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en Pekín, Araghchi subrayó los estrechos lazos entre ambos países poco antes de que el presidente estadounidense Donald Trump viaje al Gigante Asiático para reunirse con Xi Jinping entre el 14 y 15 de mayo.
“Nuestros amigos chinos también creen que el Irán de posguerra es diferente del Irán de antes de la guerra. Ha alcanzado una posición internacional elevada y ha demostrado su poder y autoridad”, afirmó Araghchi, agregando que, gracias a esto, “se avecina un nuevo período de cooperación entre Irán y otros países.”
“Irán, así como demostró fortaleza en su defensa y sigue plenamente preparado para afrontar cualquier agresión, también es serio y firme en el ámbito de la diplomacia. Haremos todo lo posible por proteger nuestros derechos e intereses legítimos en las negociaciones”, dijo el canciller del país persa.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino declaró tras las conversaciones que “la situación regional actual se encuentra en un momento crítico de transición de la guerra a la paz”, añadiendo que “China considera que una cesación completa de las hostilidades es imperativa, que reiniciar el conflicto es inaceptable y que persistir en las negociaciones es especialmente importante.”
Pekín también le pidió a las “partes implicadas” a restablecer rápidamente el “paso normal y seguro” a través del Estrecho de Ormuz, por donde solía pasar el 20% del suministro mundial de petróleo. A principios de esta semana, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bensent, instó a China a intensificar sus esfuerzos diplomáticos para persuadir a Irán de abrir el estrecho al transporte marítimo internacional.
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