Filipinas prueba por primera vez un misil Tomahawk con EE.UU. y China vuelve al centro de la escena en el Indo-Pacífico

Un sistema de misiles superficie-superficie Tipo 88 japonés es lanzado durante los ejercicios militares Balikatan en Paoay, Ilocos Norte, Filipinas, el miércoles. | AFP-JIJI

Un sistema de misiles superficie-superficie Tipo 88 japonés es lanzado durante los ejercicios militares Balikatan en Paoay, Ilocos Norte, Filipinas, el miércoles. | AFP-JIJI

El lanzamiento de un misil de crucero Tomahawk por parte del Ejército de Estados Unidos desde territorio filipino, en el marco de los ejercicios militares Balikatan 2026, tuvo un significado especial en la cooperación en defensa y en la dinámica estratégica del Indo-Pacífico. La prueba, confirmada oficialmente, constituye la primera vez que este tipo de sistema es utilizado en Filipinas y se produce en un contexto de competencia entre Washington y Pekín.

Estados Unidos enviará más sistemas de misiles a Filipinas para contener a China / Crédito: Ejército EE.UU.

Según la información proporcionada por autoridades filipinas , el lanzamiento se realizó desde el aeropuerto de Tacloban, en la isla de Leyte, y alcanzó un objetivo ubicado a más de 630 kilómetros, en la provincia de Nueva Écija. Según la declaración del coronel Dennis Hernández, portavoz del ejercicio, que informó que el misil no contaba con una ojiva explosiva, ya que el objetivo principal de la actividad era evaluar la precisión, la trayectoria y los procedimientos operativos del sistema.

Resulta importante destacar que el sistema empleado, conocido como Typhon, es una plataforma terrestre capaz de lanzar misiles de largo alcance, incluidos los Tomahawk. Su despliegue en Filipinas ya había generado cuestionamientos por parte de China, que consideró que este tipo de sistemas contribuye a aumentar la tensión en la región. Aunque el ejercicio tuvo un carácter técnico, el uso de un sistema con el alcance suficiente para proyectar fuerza a grandes distancias introduce un elemento adicional en el equilibrio estratégico del área.

En concreto, el desarrollo de estas capacidades se vincula con cambios en el entorno internacional de control de armamentos. Hasta 2019, Estados Unidos estaba sujeto al Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), que prohibía el despliegue de misiles terrestres de determinados alcances. Posteriormente a su salida del acuerdo, Washington avanzó en el desarrollo y prueba de nuevos sistemas, en un contexto donde China no estaba alcanzada por ese tratado y había expandido su propio arsenal de misiles en la región.

Entre la modernización militar y la rivalidad entre potencias

Para Filipinas, la cooperación en este tipo de ejercicios forma parte de una estrategia de modernización de sus fuerzas armadas. El país manifestó gran interés en fortalecer sus capacidades de defensa costera y de ataque de precisión, en particular frente a la actividad naval china en el Mar de China Meridional, una zona marcada por disputas territoriales y de alto valor estratégico. En ese marco, Manila ya incorporó sistemas de misiles antibuque BrahMos, de origen indio, con el objetivo de ampliar su capacidad de disuasión.

Un sistema de cohetes de artillería de alta movilidad M142 del Ejército de los EE. UU., perteneciente al 5.º Batallón, 3.º Regimiento de Artillería, 7.ª División de Infantería/Comando Multidominio del Pacífico, dispara durante una iteración de entrenamiento en apoyo del Ejercicio Balikatan 26, en Palawan, Filipinas, el 27 de abril de 2026. (Foto del Ejército de los EE. UU. por el Sargento Brandon Rickert)

Aunque el lanzamiento del misil Tomahawk tuvo un carácter técnico y no incluyó carga explosiva, su significado trasciende el plano operativo. La posibilidad de proyectar misiles de largo alcance desde Filipinas abrió el debate sobre si este tipo de despliegues constituye un mensaje estratégico hacia Pekín o forma parte de una evolución natural de la cooperación militar entre aliados. En un escenario marcado por la competencia entre grandes potencias, la línea entre disuasión y provocación continúa siendo un punto de fricción en el Indo-Pacífico.

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