El Comando Central de EE.UU. negó que un buque de guerra de la Armada estadounidense haya sido alcanzado por misiles iraníes en inmediaciones del Estrecho de Ormuz, luego de que medios estatales de Irán afirmaran que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán había impactado con dos misiles contra una nave norteamericana.
A través de una comunicación oficial, el mando estadounidense calificó como falsa la versión difundida por medios iraníes y aseguró que “ningún buque de la Armada estadounidense fue alcanzado”. Al mismo tiempo, remarcó que las fuerzas estadounidenses continúan apoyando Project Freedom y haciendo cumplir el bloqueo naval sobre puertos iraníes.
La desmentida se produjo en medio de una nueva escalada de tensión en el Golfo Pérsico, donde Washington busca reabrir el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz mientras sostiene operaciones de presión militar y económica contra Irán. Según Reuters, medios iraníes habían afirmado que un buque estadounidense fue alcanzado por dos misiles cerca del puerto de Jask, en la entrada sur del paso marítimo.
El episodio se inscribe en el marco de Project Freedom, la operación respaldada por la administración de Donald Trump para asistir a buques comerciales varados en el Golfo y restablecer la navegación a través de una de las rutas energéticas más sensibles del mundo. El propio Comando Central de EE.UU. informó que la misión comenzó el 4 de mayo con el objetivo de apoyar el tránsito de embarcaciones mercantes por el Estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el comunicado oficial, la operación contempla el empleo de destructores lanzamisiles guiados, más de 100 aeronaves basadas en tierra y en el mar, plataformas no tripuladas multidominio y unos 15.000 efectivos. El comandante del Comando Central de EE.UU., almirante Brad Cooper, sostuvo que el apoyo estadounidense a la misión es esencial para la seguridad regional y para la economía global, al tiempo que Washington mantiene el bloqueo naval sobre Irán.
El bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes había sido anunciado previamente por el Comando Central de EE.UU., que indicó que sería aplicado a todo tráfico marítimo que ingrese o salga de puertos y zonas costeras iraníes. En esa comunicación, Washington remarcó que no impediría la libertad de navegación de embarcaciones que transiten por el Estrecho de Ormuz hacia o desde puertos no iraníes.
Para Estados Unidos, Project Freedom busca separar dos objetivos: por un lado, sostener la presión naval sobre Irán; por otro, evitar que el cierre o la militarización de Ormuz paralice el comercio marítimo internacional. Para Teherán, en cambio, la presencia militar estadounidense en la zona representa una amenaza directa y un intento de quebrar su capacidad de control sobre el paso marítimo.
La tensión también tiene un impacto económico inmediato. El Estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más importantes del mundo y concentra una parte significativa del comercio marítimo de petróleo. Por eso, cada incidente o reporte de ataque contra buques militares o mercantes genera preocupación en los mercados y eleva el riesgo de una escalada regional mayor.
En ese contexto, la batalla informativa entre Washington y Teherán adquiere un valor estratégico propio. La versión iraní buscaba instalar que sus fuerzas habían logrado golpear a la Armada de EE.UU., proyectando capacidad de disuasión frente a la presencia naval estadounidense. La respuesta del Comando Central de EE.UU., en cambio, apuntó a negar cualquier impacto y mostrar que sus operaciones continúan sin interrupciones.
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