Estados Unidos evalúa desplegar misiles hipersónicos por primera vez en Irán y eleva el riesgo de una nueva escalada tras la tregua

El Ejército de EE. UU. exhibe un arma hipersónica de largo alcance durante el ejercicio TS25 en Australia. Créditos: DVIDS.

El Ejército de EE. UU. exhibe un arma hipersónica de largo alcance durante el ejercicio TS25 en Australia. Créditos: DVIDS.

En medio de una tregua frágil y sin un acuerdo formal de paz, Estados Unidos analiza una opción que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto con Irán. El Centro de Comando habría solicitado el despliegue del misil hipersónico Dark Eagle para alcanzar objetivos en el interior del país, según informó Bloomberg, en respuesta al reposicionamiento de lanzadores iraníes fuera del alcance de los misiles de precisión PrSM.

El Ejército de EE. UU. exhibe un arma hipersónica de largo alcance durante el ejercicio TS25 en Australia. Créditos: DVIDS.

La solicitud no fue confirmada oficialmente y Washington tampoco emitió declaraciones al respecto. Aun así, el solo planteo resulta significativo. De concretarse, sería la primera vez que Estados Unidos despliega este sistema hipersónico, cuyo desarrollo acumula retrasos y que todavía no ha sido declarado plenamente operativo.

El PrSM es el misil de ataque de precisión de largo alcance de próxima generación que entrega capacidades críticas para atacar, neutralizar, suprimir y destruir objetivos, apoyando la ejecución exitosa de misiones mediante operaciones conjuntas de todos los dominios/ Créditos: Ejército de EE.UU.

Aunque en el terreno rige una pausa relativa en los combates, el clima dista de ser estable. Las amenazas cruzadas y la ausencia de un marco diplomático sólido refuerzan la idea de que ambas partes utilizan este período para rearmarse. Becca Wasser, jefa de análisis de defensa de Bloomberg Economics, advirtió que futuras rondas de hostilidades podrían ser más letales, en un contexto donde las capacidades militares se están recalibrando.

Un arma diseñada para romper defensas

El Dark Eagle, también conocido como Long-Range Hypersonic Weapon, fue concebido para penetrar sistemas avanzados de defensa aérea como los de China y Rusia. Su capacidad de alcanzar velocidades superiores a Mach 5 y atacar objetivos a más de 2.700 kilómetros lo convierte en una herramienta pensada para escenarios de alta complejidad.

El sistema combina un cohete propulsor de dos etapas con un vehículo planeador hipersónico que, una vez en vuelo, puede maniobrar de forma errática para evadir interceptores. Cada unidad tiene un costo estimado de 15 millones de dólares y el número disponible sería extremadamente limitado, con menos de una decena en inventario. A esto se suma el costo de las baterías completas, que la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos sitúa en torno a los 2.700 millones de dólares.

El Ejército de EE. UU. exhibe un arma hipersónica de largo alcance durante el ejercicio TS25 en Australia. Créditos: DVIDS.

A pesar de no estar plenamente operativo, el sistema ha registrado avances. En marzo de 2026 se llevó a cabo una prueba en Florida, en las cercanías de Cabo Cañaveral, donde se observó el lanzamiento del vehículo planeador. El ensayo mostró que el programa se acerca a su fase de incorporación al servicio activo.

Otro hito ocurrió en agosto de 2025, cuando el misil fue desplegado fuera del territorio continental estadounidense bajo la órbita de la 3.ª Fuerza de Tarea Multidominio durante los ejercicios Talisman Sabre en Australia.

Capacidad de disuasión

La posible introducción del Dark Eagle en el teatro iraní tendría un fuerte impacto simbólico y estratégico ya que funcionaría como un nivelador de capacidades frente a adversarios con defensas cada vez más sofisticadas. Sin embargo, también expone las limitaciones actuales de Estados Unidos.

Tras varios días de presión diplomática iraní, el presidente Trump anuncia un alto el fuego de 10 días en Líbano, que comienza a las 17:00 EST (00:00 hora local). Créditos: La Casa Blanca Galería.

Un análisis del Center for Strategic and International Studies indica que Washington ya habría consumido cerca del 50 por ciento de sus interceptores Patriot, al menos la mitad de sus misiles THAAD y alrededor del 45 por ciento de sus misiles de ataque de precisión. Este desgaste se combina con un costo económico creciente. La guerra con Irán ya habría demandado unos 25.000 millones de dólares, una cifra que empieza a tener impacto político interno en plena campaña legislativa.

En este escenario, la posible incorporación de un arma aún no plenamente operativa refleja tanto una búsqueda de ventaja tecnológica como la presión de un conflicto que continúa escalando incluso en los momentos de aparente calma.

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