El Reino Unido se enfrenta al desafío de incrementar sus Fuerzas Armadas para una posible guerra con Rusia

Soldados del Reino Unido

Soldados del Reino Unido. Crédito: Christopher Furlong/Getty Images

El ejército británico necesita expandirse, pero, así como la Generación Z es la más necesaria, los expertos afirman que las barreras para el reclutamiento y la formación adecuada siguen siendo una preocupación importante. Según expertos en defensa del Royal United Services Institute (RUSI) las fuerzas armadas regulares y de reserva del Reino Unido no son lo suficientemente numerosas como para desempeñar su papel en una posible guerra prolongada contra Rusia.

El primer ministro británico Keir Starmer. Créditos: Cuenta X Keir Starmer.

En 2024, una encuesta de Times/YouGov reveló que solo el 11% de los británicos, de entre 18 y 27 años, dijo que lucharía incondicionalmente por su país. Pero un año después, una encuesta de Ipsos reveló que un 42% de las personas de entre 18 y 34 años dijo que existían “circunstancias” en las que estarían dispuestas a empuñar las armas. En este sentido, el Gobierno británico ha avanzado para abordar la admisión militar, incluyendo un nuevo programa de año sabático militar para reforzar el reclutamiento en las Fuerzas Armadas, así como planes para ampliar los programas de cadetes y aumentar los nuevos cadetes a 40.000 para 2030.

Un problema dificil de resolver

Pero los expertos de RUSI dijeron que estas medidas no cubrirán la brecha, señalando que este esquema podría no atraer a personas más allá de los pocos “ya predispuestos al servicio”, y que la expansión del programa de cadetes probablemente no creará una base de reclutamiento lo suficientemente grande para el alistamiento voluntario masivo. También se necesita más trabajo para permitir que las personas puedan avanzar desde carreras civiles — especialmente en habilidades tan necesarias como la ciberseguridad, la inteligencia artificial y la ciencia de datos.

En este sentido, para entusiasmar a los jóvenes, una de las señales reales que el gobierno necesita dar es la de un compromiso concreto con la financiación y la acción. Esto incluye la publicación del largamente retrasado Plan de Inversiones en Defensa — el marco de financiación e implementación para la Revisión Estratégica de Defensa (SDR) del año pasado.

Soldado junto a la bandera del Reino Unido. Créditos: archivo

Pero, más allá de atraer nuevos reclutas, el sistema actual de formación —ya sea en reservas voluntarias o estratégicas— carece de capacidad para una gran afluencia. Una vez reclutados, se enfrentan a un entorno de formación que se redujo enormemente tras la Revisión de Formación de Defensa de 2001, creando lo que ahora es “un cuello de botella para la movilización”.

Los expertos añadieron que involucrar a la Reserva Estratégica —antiguos militares que pueden ser llamados— también es complejo y poco comprendido, a lo que se suma que la Reserva Voluntaria es demasiado pequeña para cubrir esa carencia, y unirse es lento y burocrático: solo seis de cada 100 solicitantes acaban uniéndose, y el tiempo medio de reclutamiento para reservistas del ejército es de 209 días.

Y, como si esto no fuese suficiente, está el problema de cámo entrenar, alojar y cuidar a los nuevos soldados. Por ello, se necesita idear un sistema que se ajuste a una realidad bien concebida, en lugar de sacar un “número de botas” del aire y dejarlas en una hoja de cálculo. Una forma de abordar esto es organizar una formación más dispersa en infraestructuras civiles y en línea, según los expertos.

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