Desde que Javier Milei llego al poder, una de sus decisiones más claras ha sido incrementar los vínculos de la Argentina con Occidente aunque, desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, lo ha hecho en particular con Estados Unidos. Sin embargo, en un contexto mundial en el que Washington ya no es la única superpotencia mundial, una de las grandes cuestiones es qué tan acertada es esta estrategia si se tiene en cuenta el vínculo del país con otros importantes socios como China.

Desde que asumió como presidente, a fines de 2023, Javier Milei viajó 12 veces a Estados Unidos. Sin embargo, más allá de sus vínculos con Washington en general, y con Trump (llegó al poder en enero de 2025) en particular, la alianza con EE.UU. encuentra su máximo exponente en como el año pasado el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, aprobó múltiples comprar de pesos argentinos.
A esto se suman decisiones del gobierno de Milei como acompañar a Estados Unidos en la mayoría de sus polémicas votaciones en Naciones Unidas, la decisión de que Argentina abandone la Organización Mundial de la Salud (al igual que EE.UU.), el fuerte respaldo a Israel e incluso la designación de la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista (el propio Marco Rubio, secretario de Estado, celebró esa decisión). Pero, aunque el acercamiento a EE.UU. podría ser lógico teniendo en cuenta la deuda argentina con el FMI, el problema es que dicha estrategia podría afectar los vínculos del país con China, uno de los principales rivales de Washington y, al mismo, tiempo, uno de los principales socios de nuestro país.
El poderío chino
Según la CEPAL, China representó el 18% del PBI mundial en 2022, y el 14,4% de las exportaciones mundiales. A esto se suma que, desde 2009, se posiciona como la segunda economía del mundo en términos nominales, detrás de Estados Unidos y, desde 2014, como la primera en términos de Paridad de Poder Adquisitivo.
Actualmente, el Gigante Asiático es tanto el segundo socio comercial de la Argentina como de América Latina: en 2022 concentró el 13% de sus exportaciones y suministró el 22% de sus importaciones a la región. En el caso de nuestro país, los datos del Indec muestran que, desde 2008, Argentina acumula un déficit comercial bilateral de más US$ 100.000 millones con Pekín.
Pero los vínculos con China, país con asiento permanente y poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, van más allá de lo comercial: el Banco Central tiene, desde 2014, con el Banco Popular de China un swap vigente por 35.000 millones de yuanes (equivalente a US$ 5.000 millones) que pueden usarse para operaciones comerciales o financieras bilaterales. Y, como si esto no fuese suficiente, hay que sumar inversiones por un valor de más de US$ 23.000 millones que incluyen infraestructura crítica y compra de activos en sectores clave que van desde Vaca Muerta hasta el litio.

Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la República Argentina, cuenta oficial de X
Un llamado de atención de Pekín
Esta semana, la embajada China en Buenos Aires cruzó a Peter Lamelas, embajador de Estados Unidos: “El embajador norteamericano en la Argentina atacó y difamó deliberadamente la cooperación entre China y la Argentina, en una entrevista concedida en la provincia de Salta en la que también formuló declaraciones agraviantes sobre el vínculo entre China y América Latina y el Caribe”.
“Sus comentarios ignoran la realidad, están plagados de prejuicios ideológicos y ponen al descubierto la mentalidad de suma cero de la Guerra Fría, que aún mantienen ciertos sectores estadounidenses que incitan a la confrontación entre bloques y a la división de esferas de influencia (…) En la escena internacional del siglo XXI no deben repetirse los viejos guiones del siglo XIX. El rumbo de los países latinoamericanos debe ser elegidos por sus propios pueblos. Son ellos quienes tienen que decidir con quién cooperar y entablar amistades”, aseguró la embajada.
“Aconsejamos a las personas interesada que reconozcan la corriente principal del mundo actual. En lugar de esforzarse por exagerar lo que llaman la `amenaza china`, sería mejor que hicieran algo concreto por el desarrollo de Argentina y los países de América Latina y el Caribe”, sentenció la embajada del Gigante Asiático.
La necesidad de encontrar un equilibrio
Más allá de cuestiones materiales, la realidad es que la alianza de Argentina con Estados Unidos se justifica, principalmente, desde un punto de vista ideológico. Pero, en un mundo que, año tras años, se enfrenta a múltiples shocks externos, un alineamiento tan rigido podría privar a la Argentina de la capacidad de hacerle frente a las crisis, ya que prácticamente queda subordinada a las decisiones y preferencias de Washington.
En este sentido, aunque, por el momento, el alineamiento no ha implicado pagar altos costos, el gobierno de Javier Milei parece no estar observando la realidad: el mundo vira hacia un equilibrio de poder multipolar en donde, si se desean aprovechar las oportunidades, será de vital importancia diversificar las alianzas, tal como está haciendo la propia Unión Europea. Así, teniendo en cuenta la dependencia comercial y económica de Argentina con China, una subordinación total a Washington podría privar al país de acceder a activos de vital importancia en un momento en el que la economía nacional continúa estancada.
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