El Pentágono reforzó la planificación de posibles operaciones militares en Cuba ante una eventual orden del presidente Donald Trump, según informó USA Today. No obstante, aunque no existe confirmación pública de una decisión final, la preparación refleja un aumento de la presión de Washington sobre La Habana.
En este contexto, esta escalada se vincula con las tensiones abiertas desde enero, cuando la administración Trump redujo los envíos de petróleo hacia Cuba como parte de una estrategia orientada a forzar cambios políticos en la isla. De este modo, el Pentágono señaló que mantiene planes para distintos escenarios y que está preparado para ejecutar órdenes presidenciales.
Por su parte, Trump también elevó el tono en sus declaraciones públicas. El mandatario afirmó que espera tener el “honor” de “tomar Cuba, de alguna forma”, y luego sostuvo que “quizá pasemos por Cuba cuando terminemos con esto”, en alusión al conflicto con Irán. Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel respondió que Cuba se defenderá en caso de un ataque militar.
Presión estratégica y límites de una eventual intervención
Sin embargo, la posibilidad de una intervención inmediata fue relativizada por varios analistas. Siguiendo este orden de ideas, Brian Fonseca, de la Universidad Internacional de Florida, sostuvo que la actual discusión parece responder más a una señal de presión política y militar que a una estrategia ya definida. Según su evaluación, Washington busca incrementar la presión sin asumir todavía los costos de una operación.
En concreto, aun si una acción militar resultara rápida por el deterioro de los recursos militares cubanos, el escenario posterior sería más complejo. La estabilización política, el respaldo a una transición interna y la reacción regional convertirían cualquier éxito táctico en un desafío estratégico. Por eso, la actual planificación del Pentágono aparece, por ahora, más como herramienta de coerción diplomática que como la antesala inmediata de una intervención.
Te puede interesar: Miguel Díaz-Canel promete una “guerra asimétrica” si Estados Unidos invade Cuba.
