China defendió su decisión de vetar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Estrecho de Ormuz, argumentando que la medida contribuyó a evitar una mayor escalada del conflicto que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. Según explicó el representante permanente chino, Fu Cong, el veto buscó impedir que se legitimaran acciones militares y crear condiciones para un alto el fuego y la apertura de negociaciones.
El diplomático sostuvo que la resolución presentada por Baréin en nombre de los Estados del Golfo no contribuía a la desescalada y, por el contrario, podía intensificar las tensiones regionales. En este sentido, remarcó que las decisiones del Consejo de Seguridad deben evitar habilitar el uso de la fuerza o agravar conflictos en curso.
Fu Cong afirmó que China mantiene una postura equilibrada. Por un lado, rechazó los ataques iraníes contra países del Golfo y pidió a Teherán restablecer la normalidad en la navegación en el estratégico Estrecho de Ormuz; por otro, criticó el aumento del despliegue militar y las acciones de bloqueo selectivo por parte de Estados Unidos, calificándolas como peligrosas e irresponsables.
En paralelo, Beijing respaldó el reciente anuncio de un alto el fuego temporal y consideró que las negociaciones entre Washington y Teherán representan un avance hacia la desescalada. Asimismo, instó a todas las partes a respetar el acuerdo, priorizar el diálogo político y evitar acciones que puedan reavivar el conflicto.
Finalmente, China reafirmó su rol como actor diplomático en la región, señalando que continuará promoviendo conversaciones de paz y apoyando iniciativas orientadas a una estabilidad duradera en Oriente Medio, en un contexto donde también llamó a preservar la soberanía y seguridad del Líbano ante el riesgo de una expansión del conflicto.
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