La reunión ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), celebrada en Río de Janeiro, concluyó con una declaración que reafirmó el respaldo de los Estados miembros al reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas. En el documento, los países instaron a la reanudación de las negociaciones entre Buenos Aires y Londres, en consonancia con las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas que promueven la solución pacífica a la disputa.
En concreto, el pronunciamiento se inscribe en la posición histórica del bloque afro-sudamericano, que considera a la cuestión Malvinas como un caso de descolonización pendiente. En este sentido, la Declaración de Río reiteró la necesidad de evitar medidas unilaterales en el área en disputa y expresó su preocupación por la presencia militar y la explotación de recursos naturales en la zona, consolidando una línea diplomática sostenida en foros multilaterales.
La cumbre, que conmemoró el 40° aniversario de la creación de ZOPACAS, reunió a 24 países de África y América del Sur y abordó temas estratégicos como la seguridad marítima, la cooperación regional y el desarme nuclear. En ese marco, el Atlántico Sur fue reafirmado como una zona de paz, libre de armas de destrucción masiva y de tensiones geopolíticas externas, un principio que refuerza la relevancia del reclamo argentino dentro de una agenda regional más amplia.
Argentina reduce visibilidad en la cumbre
En paralelo, la participación argentina en el encuentro se desarrolló en un contexto de bajo perfil institucional. La representación estuvo a cargo de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, mientras que el canciller no asistió a la reunión. Esta situación contrastó con instancias previas del mismo foro, en las que Argentina desplegó una presencia política de mayor nivel en defensa de su posición internacional.
Más allá de la dinámica interna, el respaldo expresado en Río de Janeiro confirma la vigencia del apoyo del Sur Global a la postura argentina y su capacidad de sostener el tema en la agenda internacional. En un escenario global marcado por tensiones geopolíticas, la cuestión Malvinas sigue siendo un punto de convergencia diplomática para los países del Atlántico Sur, con implicancias directas para el futuro de la relación entre Argentina y el Reino Unido y para la arquitectura de la seguridad regional.
