Un nuevo ultimátum de Donald Trump en el conflicto con Irán va a vencer este martes, mientras la diplomacia internacional busca mediar con un acuerdo de último momento que evite una profundización del conflicto por parte de Estados Unidos. Del otro lado, la Casa Blanca ya amenazó con extender sus ataques sobre infraestructura energética, plantas desalinizadoras y otros puntos del país persa si no reabre el estrecho de Ormuz, algo que la Guardia Revolucionaria niega.
“El martes va a ser el día de las plantas de energía y el día de los puentes, todos juntos en uno, en Irán“, escribió Trump en su red social Truth Social la mañana del 5 de abril, antes de ponerse más explícito en sus amenazas al régimen de los Ayatollahs: “¡No va a haber nada como eso! Abran el Maldito Estrecho, bastardos dementes, o van a vivir en el Infierno – ¡SOLO MIREN! Alabado sea Alá”.
La diplomacia internacional busca mediar con un acuerdo de último momento entre EE.UU. e Irán mientras se vence el ultimátum de Trump
La agresividad del mensaje está a tono con la falta de tiempo que resta del ultimátum que Trump dio a Irán el pasado 27 de marzo, fecha límite de un pasado ultimátum que luego fue extendido por diez días hasta la presente fecha, luego de haber postergado un primer ataque sobre instalaciones eléctricas prometido para el lunes 23 de marzo.
Representantes estadounidenses confirmaron que Pakistán busca intermediar entre las partes para lograr un acuerdo de último momento entre Estados Unidos e Irán. Según se reportó, la propuesta de Islamabad incluye un cese al fuego inmediato, seguido de nuevas negociaciones para lograr un acuerdo integral que podría concluirse en 15 o 20 días.
No está claro a nivel público cuáles son los requerimientos que pone la Casa Blanca para finalizar el conflicto. Recientemente, el presidente norteamericano aseguró que el asesinato de la plana mayor del régimen teocrático ya constituía un “cambio de régimen”, por lo que podía darse por cumplido dicho objetivo en la campaña. Aunque aseguró en el pasado que la apertura del estrecho de Ormuz no era prioritaria para Estados Unidos, su nuevo mensaje vuelve a poner en el centro de la mesa de negociaciones este paso marítimo, cerrado por Irán como método de presión sobre la economía global.
En paralelo, el parlamento iraní aprobó una ley que permite formalizar un peaje sobre el estrecho, algo que ya ocurre de hecho y que grava el precio del crudo y otras commodities que atraviesan esta vía marítima. La Guardia Revolucionaria ha estado custodiando el paso desde el inicio del conflicto, y ejerce el control efectivo sobre los buques cisterna habilitados a pasar, mientras que ataca con submarinos no tripulados y otros métodos a los navíos que desafían la prohibición.
En un mensaje televisado a la nación el pasado 1 de abril, el presidente Trump anunció en oraciones consecutivas que el conflicto con Irán está “en camino de completar los objetivos de las Fuerzas Armadas norteamericanas en muy poco tiempo” y que los ataques continuarán: “Vamos a golpearlos extremadamente duro en las próximas dos a tres semanas. Vamos a traerlos de vuelta a la Edad de Piedra, donde pertenecen”.
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